Me ignoras.
Me huyes.
Me haces llorar sin lágrimas.
A veces te odio,
otras sin embargo,
intento no pensar en ti.
Y casi consigo olvidarte.
Pero cuando vuelvo a verte,
siento como mil mares me desbordan.
Y lucho por mantenerme erguida,
aunque, nunca lo consigo.
Me doblegas.
Tu sola presencia me duele.
Pero no puedo dejar de pensarte,
sonreir a cada palabra tuya.
En definitiva,
Amarte.