6 Enero 2003
Empresarios franceses
estudian una querella civil contra España
En el sumario abierto a raíz
de la marea negra provocada por el Erika figuran como acusados el armador,
el capitán, la compañía que fletó la carga
y tres altos funcionarios de la Prefectura Marítima del Atlántico,
institución gubernamental gala.
Al margen de las diligencias
indagatorias abiertas por el Juzgado Especial contra la Polución
Marítima en la Costa Atlántica, con sede en Brest, los empresarios
ostricultores y turísticos de Aquitania han encargado a un bufete
de abogados de Burdeos que estudie la presentación de una querella
civil contra los responsables del buque y contra «aquellas personas
e instituciones, sean nacionales o extranjeras, que por inhibición,
complicidad o negligencia» hayan contribuido voluntaria o involuntariamente
a la comisión de los delitos de polución por hidrocarburos,
poner en peligro vidas humanas y daños a terceros.
En la costa oeste francesa
casi nadie duda de que el Gobierno español, incluidos los altos
funcionarios que participaron en la toma de decisiones, tendría
que ser emplazado por la Justicia para explicar por qué permitió
que un petrolero que perdía carga deambulara varios días
por un área de miles de kilómetros cuadrados y en la que
existen corrientes dominantes conocidas, razón por lo que las autoridades
españolas «sabían o deberían saber» que
el fuel alcanzaría las costas occidentales de la Península,
las de Francia y, probablemente, las de Irlanda.
Ayer, 2.500 hombres, la mayoría
empleados municipales y de Protección Civil, doce barcos, seis
aviones y tres helicópteros se movilizaron para hacer frente a
la llegada del fuel, a los que se sumaron 400 ostricultores, dos barcazas
de la industria acuícola y doce pesqueros. En tierra, se reforzaron
las barreras en Arcachón mientras se controlaba la deriva de una
gran mancha situada a 50 millas al oeste de la isla de Yeu.
Félix Soria, Enviado
especial de La Voz en Francia |