5 diciembre 2002
Arousa frena la marea
y la lucha se intensifica en Vigo y Pontevedra
Galicia vivió ayer un día
épico. Dramático y esperanzador al mismo tiempo. Más
de 7.000 personas en 1.200 barcos se movilizaron en las Rías Baixas
para frenar por sus propios medios el avance de la marea negra del Prestige
. Varios miles de personas más (pueblos enteros como A Illa o O
Grove se volcaron en esta misión) trabajaron sin descanso para
colaborar en tierra en todo aquello que hiciera falta: limpiar playas,
tejer barreras, construir trueles o espumaderas gigantes, limpiar barcos,
hacer bocadillos... En sólo dos días, los mejilloneros y
las cofradías del sur han puesto en marcha un dispositivo perfectamente
sincronizado para combatir las manchas. Ahora mismo, 913 de los 1.121
kilómetros de la costa gallega están cerrados para la pesca
y 798 para el marisqueo.
Ayer, mientras el vicepresidente
del Gobierno, Mariano Rajoy, aseguraba que «no parece que manchas
importantes hayan entrado en las Rías Baixas», la lucha se
extendía desde Muros y Arousa hasta las rías de Pontevedra
y Vigo, donde mariscadores, pescadores y mejilloneros salían al
paso de los vertidos en pleno mar para salvar su medio de vida. Unas 300
personas en 70 barcos y 400 alumnos de la Escuela Naval de Marín
trabajaron en Pontevedra, mientras que en Vigo el retén era de
1.200 personas en 300 embarcaciones y lanchas. El despliegue en tierra
era febril y el objetivo común: limitar el impacto de la marea
negra, que ya ha asolado playas como A Lanzada y el litoral de Aguiño
y Oia, además de las islas Cíes, Ons y Sálvora.
En cualquier caso, fue de nuevo
en Arousa donde se concentraron los mayores esfuerzos. Unos 800 barcos
y 5.000 personas frenaron en la bocana de la ría el avance del
chapapote. Organizados en cuatro puertos francos (O Grove, Aguiño,
A Illa y Cambados), los marineros lograron succionar las manchas más
grandes y bloquear la entrada de los derrames. Un moderado optimismo se
adueñó de los participantes a media tarde porque su trabajo
se vio beneficiado por un cambio de las condiciones meteorológicas.
Los vientos serán hoy y mañana del nordeste, lo cual podría
alejar unas millas de las Rías Baixas la marea negra. Así
las cosas, los barcos volverán a salir hoy para seguir retirando
fuel.
Contenedores apilados
Sobre las cantidades recogidas,
nadie se atrevía ayer a realizar una estimación total, pero
la cifra era considerablemente superior a las 1.500 toneladas del día
anterior. Sólo en Aguiño, los 200 barcos y lanchas que salieron
al mar recogieron 3.000 toneladas. En los puertos de O Grove o A Illa
los contenedores se apilaban unos encima de otros y en los de Baiona o
Cangas el trasiego de camiones cisterna que se llevaban el chapapote se
prolongó durante todo el día.
El principal problema fue nuevamente
la falta de medios. Decenas de personas tuvieron que ser atendidas en
centros médicos debido a la inhalación de los gases del
fuel. Durante dos días, muchos marineros trabajaron en alta mar
sin mascarilla. No obstante, la Xunta reaccionó al mediodía
y repartió entre los puertos afectados depósitos de gran
capacidad para descargar el combustible y unos 1.600 equipos de protección
personal (ropas de aguas, guantes, mascarillas y botas). La Consellería
de Obras Públicas ha firmado un acuerdo con Repsol para que los
barcos que participen en la limpieza puedan acceder a combustible gratis.
(Redaccion La Voz) |