30 noviembre 2002
Galicia lucha a marchas
forzadas contra la segunda marea negra
La única incógnita
ahora es determinar si el combustible llegará a la ría de
Arousa. Si entra, y fuentes técnicas consultadas aseguran que sólo
la providencia puede evitarlo, las pérdidas provocadas por este
siniestro superarán de largo las del Mar Egeo , el Urquiola o el
Casón .
A última hora de ayer, la
punta de esta gran mancha se encontraba ya a sólo siete millas
(poco más de doce kilómetros) de Fisterra. Marineros de
Portosín ubicaron incluso una parte del derrame a sólo 16
kilómetros de Corrubedo. Los fuertes vientos del oeste, de más
de 40 kilómetros por hora, han desplazado este vertido, que ahora
conforma un gran frente que amenaza un tramo de litoral que va desde Muxía
hasta Ribeira. Un fragmento de considerables dimensiones se ha separado
del principal en dirección al sur. Al mediodía, estaba localizado
a unos 40 kilómetros al oeste de la isla de Sálvora. El
barco anticontaminación alemán Neuwerk se desplazó
hasta esta zona para tratar de succionar parte del fuel y disminuir su
dimensión.
Primeras galletas
Las previsiones de la Administración
y los técnicos apuntan a que hoy comenzarán a entrar en
la costa las primeras galletas (manchas pequeñas) y, a partir de
ese momento, las oleadas de fuel durante los próximos días
serán constantes. Las primeras avanzadillas entraron ayer en varias
playas de la ría de Ferrol, como Bestarruza, Baño o Mugardos,
y en el arenal de Chanteiro, en la ría de Ares.
El parte meteorológico para
los próximos dos días, con vientos de fuerza cinco-seis
de oeste rolando al suroeste, dibuja un desastroso escenario para los
municipios de la Costa da Morte, que ya se han visto afectados por la
primera marea negra. Técnicos consultados matizan, además,
que las pequeñas manchas detectadas por delante del núcleo
central viajan mucho más rápido y en la jornada de hoy podrían
alcanzar la playa de O Vilar, en el parque natural de Corrubedo, y el
arenal de Balieiros, situados en las inmediaciones de la ría de
Arousa.
Operarios de la Xunta y numerosos
voluntarios trabajaban ayer a contrarreloj para instalar en este parque
una tercera barrera de contención con vigas y sacos de arena ante
el desolador panorama que se avecina. La movilización de medios
humanos y técnicos en las Rías Baixas se ha acelerado a
tenor de la evolución de la gran mancha. El Concello de Noia ha
invertido 90.000 euros en una red con cadenas que se ha estirado desde
Portosín para proteger la ría y evitar la llegada masiva
de combustible. En Combarro, han sido los marineros los que han fabricado
una malla gigante con idénticos fines. Además, en las bocanas
de las rías de Arousa y Muros se han destacado dos buques anticontaminación
en previsión de que entre la marea negra.
El viento dirige
Respecto al fuel que se desplaza
a unos tres metros de la superficie (los técnicos insisten en que
una parte importante de la gran mancha viaja entre aguas), Gabriel Rosón,
profesor de Oceanografía Física de la Universidade de Vigo,
explicó que los vientos actuales, en este caso de oeste, determinan
la trayectoria de las manchas incluso a 100 metros de profundidad. De
este modo, el combustible sumergido seguiría el mismo rumbo que
el vertido que hoy podría entrar en la costa.
En el caso de las manchas
instaladas más al fondo pero dentro de la plataforma gallega, su
dirección viene determinada por la corriente de Navidad , un flujo
de sur a norte que proyecta una deriva hacia el este, lo cual podría
resultar desastroso para los intereses de Galicia.
(Redaccion La Voz) |