2 diciembre 2002
Marea humana contra
marea negra
Galicia respondió ayer al
nuevo impacto de la marea negra provocada por el Prestige con una de las
mayores movilizaciones sociales de su historia. Mientras decenas de miles
de personas reclamaban en Santiago medidas bajo el lema «Nunca Máis»,
la mancha de 11.000 toneladas que lanzó el petrolero antes de hundirse
entraba con virulencia en la costa gallega, asolando zonas ya afectadas
como la Costa da Morte, pero también espacios hasta ahora inmaculados
como Corrubedo o Cedeira.
La marea negra extiende su veneno
de norte a sur. Amenaza seriamente a las Rías Baixas y a la Mariña
lucense. A poblaciones enteras que ayer se dieron cita en la capital de
Galicia. Capital en su máxima expresión. Y a pesar de la
lluvia, que acompañó incesante a la movilización.
A Santiago acudieron marineros, mariscadoras, ecologistas, políticos...
pero sobre todo ciudadanos. Gallegos de diversa condición que,
cansados de una catástrofe tras otra, exigieron medidas para impedir
que las costas se tiñan de negro cada cuatro años (esa es
la media de las últimas tres décadas), así como la
depuración de las responsabilidades del desastre del Prestige .
«Semana difícil»
Un siniestro que ayer ofreció
su enésimo capítulo en forma de oleadas de fuel. Municipios
como Muxía, Fisterra, Carnota, Cedeira, A Coruña, Ribeira,
Arteixo, Porto do Son o Ferrol vieron, en mayor o menor medida, cómo
sus playas recibían el chapapote vertido por el petrolero de las
Bahamas. Y lo que queda por venir. La semana que empieza será,
y así lo han reconocido ya desde la propia Xunta, «unha semana
difícil».
El presidente, Manuel Fraga, convocó
ayer una reunión extraordinaria del Consello de la Xunta para aprobar
nuevas medidas relativas al accidente del Prestige y valorar la situación
actual. Fraga admitió «algún error» en la gestión
de esta crisis y anunció que pedirá a la UE que ayude económicamente
a Galicia a través del fondo de catástrofes naturales. Además,
la Administración autonómica ha extendido la prohibición
de mariscar hasta la ría de Cedeira y ha prometido ayudas para
la flota de arrastre de litoral, cerco, los comercializadores y el colectivo
de rederas.
Por su parte, el Gobierno central,
en un golpe de efecto para contrarrestar la manifestación, expulsó
ayer de las aguas españolas al petrolero maltés Moskovskiy
, un buque de 18 años, por considerar que incumple las normas de
seguridad. La fragata Andalucía supervisará que el mercante
navegue hasta más allá de las 200 millas.
Hoy, el Rey Don Juan Carlos se desplazará
hasta los municipios de la Costa da Morte para visitar las zonas dañadas.
(Redaccion
La Voz) |