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28 noviembre 2002

Un informe secreto del Gobierno eleva los vertidos a 20.000 toneladas

La plataforma continental gallega está herida de muerte. Una veintena de barcos arrastreros de Celeiro, Burela y A Coruña, entre otros puertos, descubrieron a lo largo de la jornada de ayer que los fondos marinos entre Estaca de Bares y Ribadeo están plagados de manchas de fuel solidificado. Anoche, mientras esperaban en Celeiro la llegada de inspectores de Pesca, patrones, armadores y tripulantes de buques como el Eva y María, el San Jaime o El Pescorial aseguraban que la franja afectada se extiende por un área de al menos veinticinco millas mar adentro.

El petróleo fue localizado a profundidades entre los 100 y los 500 metros, apuntaron los tripulantes de los pesqueros. Al menos otros dos arrastreros, sin embargo, no tuvieron problemas y despacharon su capturas en lonja. El panorama en el puerto lucense era anoche desolador: redes dañadas por capas viscosas de color negro, y distintas especies de pescado cubiertas de fuel solidificado. Después de devolver al mar las capturas, comunicaron lo sucedido a Pesca para que los inspectores levantasen acta.

Efecto iceberg

Los preocupados semblantes de los pescadores de Lugo y A Coruña pusieron rostro a un informe confidencial del Gobierno español que cifra en más de 20.000 las toneladas vertidas por el Prestige frente a Galicia desde el pasado 14 de noviembre, día en el que se rompieron los dos primeros tanques. La magnitud del vertido coincide con la estimación que La Voz de Galicia realizó desde que el martes 20 se hundió el buque, de acuerdo con fuentes no oficiales.

El riesgo medioambiental no se limita, dadas las características específicas de este fuel, a la superficie del mar, según la información a la que ha tenido acceso este periódico. Se puede hablar de un efecto iceberg, ya que la mayor parte de los vertidos, en constante movimiento, se hallan distribuidos a media profundidad así como en los fondos marinos.

Es precisamente esta última ubicación la que más preocupa a los expertos. A esas profundidades, el fuel tiene la consistencia del alquitrán y se da como seguro que la fuerza de las corrientes marinas empujará la mayor parte de esos sedimentos altamente contaminantes a las costas gallegas.

Pesca se prepara

La Consellería de Pesca, entre tanto, reconoció ayer la magnitud de la segunda marea negra que se aproxima a Galicia. Juan Maneiro, director del Centro de Control do Medio Mariño de Vilaxoán y responsable de la unidad de observación de la mancha de fuel, no se anduvo con rodeos. «Siendo realistas, lo más probable es que la mancha llegue a Fisterra y avance hacia el Norte. Asumimos que va a ser así», dijo.

Los modelos con los que trabaja su equipo señalan que la gran mancha, de 11.000 toneladas, se deshará contra la costa aproximadamente el fin de semana. Las zonas afectadas, por orden de probabilidad, son las costas de Fisterra y las Rías Altas. Existe una probabilidad menor de que afecte a las Rías Baixas. Incluso podría alejarse hacia el Golfo de Vizcaya sin tocar Galicia, pero esta es la menor de las posibilidades. Ayer los barcos que succionan el fuel no pudieron salir al mar por las malas condiciones meteorológicas y hoy tampoco podrán hacerlo.

El vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy, confirmó ayer en A Coruña que el viento podría empujar de nuevo la mancha hacia el litoral. Cinco días después de que el Consejo de Ministros aprobara la concesión de ayudas a los damnificados del Prestige, 2.300 personas han presentado solicitudes para cobrar las indemnizaciones, según informó Rajoy, quien se mostró confiado en que las primeras subvenciones puedan llegar en diciembre.

(Redaccion La Voz)

 

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