28 diciembre 2002
El capitán del 'Prestige' advirtió
que tomar rumbo noroeste partiría el barco
Apostolos Mangouras, capitán
del Prestige , manifestó ante el juez de Corcubión que había
advertido a la torre de control marítimo de Fisterra de que, de
seguir el rumbo noroeste-320 grados que le ordenaron el 14 de noviembre,
el barco acabaría por romperse en dos.
En la comparecencia del pasado día 4 ante el juez instructor, la
fiscal Beatriz Pacios hizo al capitán la siguiente pregunta: «¿Quien
fue la persona que le dijo que fuera rumbo noroeste (NO)?». Apostolos
Mangouras respondió: «Al principio fue el inspector Sr. Díaz
quien marcó el rumbo. Más tarde llamó a Tráfico
para pedir el cambio al Oeste, y ellos confirmaron NO-320 grados».
En este punto, la fiscal preguntó al capitán griego la razón
por la que, pese a esa instrucción del control de Fisterra, se
hizo una derrota paralela a la costa, exactamente de 180 grados. La respuesta
es contundente: «Cuando paré las máquinas, me puse
en contacto con el Ría de Vigo (el remolcador) y le dije que tenía
problemas en el lado de estribor. Pero el Ría de Vigo tenía
una avería y lo que hacía era remolcarnos desviándose
a la izquierda y haciendo un círculo. Por eso cambió la
orientación del barco. Entraban muchas olas en la fisura y se había
levantado la cubierta. Entonces le dije al Ría de Vigo que no jugase
con nuestras vidas porque el barco iba a romperse».
Apostolos Mangouras explicó que los expertos de la empresa holandesa
Smit, encargada de salvar el Prestige, llegaron al buque a las 3,19 horas
del día 15 de noviembre. El jefe del equipo recomendó al
remolcador español que pasase las estachas al Chiruca , pero desde
el Ría de Vigo se contestó que las «autoridades no
le dejaban volver atrás para reparar su avería».
El capitán del Prestige también declaró que realizó
una última demanda al Ría de Vigo . «Le pedí
-dice- que nos dejase en el rumbo 155 y 165 grados, porque el barco se
mantenía tranquilo, que no nos remolcase más y que nos dejase
parados en medio del mar, sin movernos, cuando estábamos a 60 millas
más o menos (de la costa)». La petición no fue atendida
y siguieron remolcando al petrolero. «Al amanecer -añade
Apostolos Mangouras-, noté que el agujero tenía unos 30
metros de largo».
Poca pérdida de la carga
El capitán del Prestige afirmó ante el juez que, tras el
accidente, el barco sólo había perdido tres o cuatro mil
toneladas de fuel. Esa versión también parece confirmada
por Serafín Díaz, el inspector marítimo que subió
al buque para arrancar las máquinas. En su declaración,
este último manifiesta que no supo qué tanque de carga se
había roto, «pero que navegando -explica- el barco perdía
muy poco fuel».
Apostolos Mangouras negó que el primer derrame se produjera por
la ruptura de un mamparo, tal y como asegura el inspector. El capitán
del petrolero siniestrado manifestó que «de los tanques de
lastre salió agua, no fuel, por lo que no fue un mamparo lo que
se rompió. Medimos el barco más tarde y comprobamos que
no había sido un mamparo».
A su juicio, la fisura en el costado de estribor se produjo por un golpe
externo, a causa de un contenedor o del oleaje. De lo que está
seguro es de que «el fuel salía por las tapas de los registros
que saltaron con el golpe, por la cubierta».
(Redaccion La Voz)
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