24 noviembre 2002
El Gobierno se prepara
para el peor de los escenarios
«Sigue existiendo un grave riesgo de contaminación derivado
de la evolución de las manchas, por ello el dispositivo se está
preparando para la peor de las hipótesis». El Gobierno, a
través de una nota del Ministerio de Fomento, reconoció
ayer por la tarde con esta frase que la marea negra del Prestige está
fuera de control y que el riesgo de que los vertidos lleguen a la costa
se mantiene de norte a sur. La zona potencialmente más expuesta
sigue siendo a partir de Cabo Ortegal. Es más, de continuar con
la actual tendencia, con el buque soltando fuel por la proa y los fuertes
vientos, el hidrocarburo acabará alcanzando, tarde o temprano,
los puertos del Cantábrico, Francia e incluso Reino Unido.
Pese a la rotundidad de Fomento
en este punto, en lo que sí sigue existiendo discrepancias es entre
los datos facilitados por los gobiernos español y portugués
sobre la magnitud de las manchas y, sobre todo, sobre si el Prestige sigue
derramando todavía fuel. Sobre este último aspecto, el Instituto
Hidrográfico de Portugal se mostró tajante. «Seguimos
detectando nuevos afloramientos de fuel en la zona del hundimiento»,
aseguró ayer el comandante Augusto Ezequiel, director de la institución
lusa. Las manchas son muy compactas con varios centímetros de espesor.
Esta información contrasta
con la ofrecida por el vicepresidente primero del Gobierno, Mariano Rajoy,
en una tensa rueda de prensa en la que fue saludado por activistas de
Greenpeace que lo esperaban en la Delegación del Gobierno con cincuenta
cubos de fuel recogidos en Barrañán.
Rajoy insistió en que no
existe más mancha que la derivada de los restos del hundimiento
del buque, que «tiene 20 milésimas de milímetro de
espesor, por lo que es poco importante». Rajoy, ante la insistencia
de los periodistas lusos, defendió la veracidad de los datos de
España, «porque es el país con mayores aviones de
reconocimiento en la zona, con cinco, por sólo uno de Portugal».
Pero lo cierto es que la Administración lusa mantiene sobrevolando
el lugar dos aparatos que han constatado la existencia de un vertido de
cuatro kilómetros de largo por quinientos de ancho, algo, por otra
parte, confirmado en la tarde de ayer por Fomento, que habla de dos bolsas
de 3,6 por un kilómetro y de uno por 1,5 kilómetros.
Contradicción
Donde también existe una
notable contradicción es en la dimensión de la gran mancha
que aglutina 10.000 toneladas de fuel procedentes del hundimiento del
Prestige , y que se encuentra a cincuenta kilómetros de distancia
de la anterior. Según el Instituto Hidrográfico de Portugal,
la masa de combustible tiene 50 kilómetros de largo por 20 de ancho,
con dos grandes núcleos de gran concentración de contaminante
de hasta seis centímetros y otras cien fragmentadas de distinto
tamaño. Fomento, por contra, la reduce a un rectángulo de
19 kilómetros de largo por 29 de ancho. De una forma o de otra,
la amenaza se encuentra a sólo 140 kilómetros de Fisterra.
Todo parece indicar que los vientos del suroeste la empujarán hacia
la costa norte de Galicia y el Cantábrico, derivando posteriormente
hacia Francia. La situación, sin embargo, podría cambiar
el miércoles y suceder la situación contraria, con vientos
del noroeste que devolverían el fuel. Y en este escenario se cierne
de nuevo la amenaza sobre las Rías Baixas. Mariano Rajoy, aseguró
ayer que esta posibilidad «es muy difícil», pero no
la descartó.
(Redacción
La Voz)
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