24 Enero 2003
Aznar responde con la
mayor inversión de la historia de Galicia
Aznar superó
ayer en A Coruña las expectativas generadas ante la aprobación
del Plan Galicia por el Consejo de Ministros con varias sorpresas, como
el tren de alta velocidad entre Ferrol y Bilbao o la ampliación
de la red de autovías interiores. Estas nuevas iniciativas tendrán
una inversión de 5.207,5 millones de euros que, junto con los 7.252
millones ya previstos por el Gobierno, dotan al Plan Galicia de un presupuesto
global de 12.459,5 millones de euros, algo más de dos billones
de pesetas. La principal debilidad de este programa multimillonario reside
en que no ofrece un plazo de ejecución global. Como garantía,
Aznar insistió en su compromiso «personal» con el plan.
Los 12.500
millones de euros se aproximan al importe total del presupuesto de la
Xunta de dos años. Representan diez veces más que la aportación
del Gobierno central para los Juegos Olímpicos de Barcelona de
1992 y el doble de la inversión de la Administración central
para la Expo de Sevilla. Equivalen al coste de las autovías entre
Galicia y la Meseta multiplicado por cinco.
El presidente
del Gobierno dio por cumplidos sus deberes con Galicia. Precisó
que el plan presentado ayer por el Gobierno es «complementario»
del aprobado el jueves por la Xunta, de 1.663 millones de euros, y que
ambos son «inseperables».
Era una comparecencia
excepcional, en nada parecida a la rutina ordinaria de un Consejo de Ministros
de todos los viernes. No se desarrolló en la Moncloa sino en el
coruñés palacio de María Pita. De fondo se escuchaban
los gritos de «dimisión», proferidos en el exterior
por varios miles de personas movilizadas por la plataforma Nunca Máis.
Y entre el público, además de los periodistas y varios ministros,
se hallaban el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, el alcalde de A Coruña,
Francisco Vázquez, y el secretario de Estado para el Prestige,
Rodolfo Martín Villa.
Mariano Rajoy,
portavoz del Gobierno, también se sentó junto a la prensa
y dejó todos los honores a Aznar, solo sobre la tarima.
Para presentar
el plan gubernamental, Aznar se cuidó de mantener el discurso tradicional
del PP sobre el despegue experimentado por Galicia en la era Fraga. Afirmó
que la comunidad acumula «años de crecimiento en todos los
órdenes». «La visión de un lugar aislado, resignado,
atrasado, de una Galicia negra es una falsedad. No existe», recalcó
el presidente.
Reconoció
Aznar que el accidente del Prestige supuso «un golpe extraordinariamente
duro» que no se puede solucionar limitándose «a limpiar
e indemnizar». Por eso precisó que el plan no es paliativo,
sino de «impulso y expansión» para que Galicia recobre
velocidad.
A partir de
estos principios, el Plan Galicia se articula en cinco objetivos: la regeneración
medioambiental de las zonas afectadas, el impulso de la inversión
productiva privada, la diversificación sectorial de la economía,
la búsqueda de la cohesión territorial interna y la convergencia
con España y, por último, potenciar la imagen de la comunidad
autónoma.
«Se
trata de impulsar una Galicia -dijo Aznar- con más inversiones,
con más dinamismo económico, con más y mejores vías
de comunicación, con más integración en las nuevas
tecnologías, con más turismo rural y cultural».
El plan está
configurado como un compendio de actuaciones ya previstas, que suponen
el 60% del presupuesto, y otras de nuevo cuño, que representan
el 40%. Una buena muestra es la de las autovías. Una, la de Pontevedra-A
Cañiza, había sido prometida ya por el PP hace diez años,
y otra, la de Monforte-Chantada, es tan novedosa que el alcalde de esta
última localidad, Manuel Lorenzo, la celebraba ayer como una noticia
sorprendente.
Pero el mayor
conejo que salió de la chistera de Aznar fue el del ferrocarril
de alta velocidad del Cantábrico. En cambio, era previsible su
anuncio de modificar el trazado entre Ourense-Lubián, con lo que
se logra la ansiada conexión de todas las ciudades con Madrid en
menos de tres horas.
El presidente
del Gobierno aseguró que se acelerarán los plazos de construcción
del AVE, facilitó fechas concretas de algunos tramos, pero, en
lo que fue una constante de su intervención, no facilitó
plazos definidos de finalización.
El Plan Galicia
no romperá, según remarcó Aznar, el compromiso del
Gobierno con el principio del déficit cero. Afirmó que se
cumplirá la Ley de Disciplina Presupuestaria y aseguró que
la financiación procederá de los Presupuestos Generales
del Estado, de aportaciones de organismos estatales, como el Instituto
Oficial de Crédito, y del uso de fondos europeos, sin que exista
una inyección adicional de dinero por parte de la Unión
Europea.
(Redaccion
La Voz)
|