23 diciembre 2002
El Gobierno califica 'de alto riesgo'
el litoral entre Prior y Ribadeo
Unas Navidades pasadas por fuel. Eso es lo que la zona norte de Galicia
podría encontrarse en los próximos dos días si la
Providencia (desaparecida en el último mes) no se alía con
los intereses de los marineros de Ferrol, Cedeira, Cariño, Foz,
Burela, Ribadeo... El Gobierno reconoció ayer lo que Portugal lleva
varios días advirtiendo: que numerosas manchas se están
desprendiendo del frente principal (que se desplaza hacia el golfo de
Vizcaya) y se dirigen hacia la costa gallega. El parte de MeteoGalicia,
dependiente de la Consellería de Medio Ambiente, es contundente,
pues califica como zona «de alto riesgo» para la llegada de
vertidos la franja de litoral entre cabo Prior y Ribadeo durante las próximas
48 horas.
Dificultades para trabajar
Esta advertencia ha tenido ya su plasmación real entre la zona
de Doniños y Estaca de Bares. En los últimos dos días,
las embarcaciones de las cofradías de Ferrol y Cedeira han salido
al mar para tratar de combatir de forma manual las manchas que se acercan
a la costa. Ayer, cinco barcos cedeirenses recogieron cinco toneladas
de fuel a cuatro millas del litoral. Las tareas de limpieza están
resultando especialmente complejas, toda vez que olas de seis metros y
vientos de hasta 90 kilómetros por hora limitan cualquier actividad
en el mar. De hecho, la flota de Cedeira se vio obligada a regresar a
puerto antes de lo previsto.
En cualquier caso, y aunque el gran frente se dirige hacia el golfo de
Vizcaya y se ha alejado unas millas de la costa (el Gobierno lo sitúa
a más de 72 kilómetros de Ortegal), lo cierto es que la
tercera marea negra está dejando un rastro negro a su paso. Tres
barcos de A Coruña trabajaron ayer sobre una gran mancha detectada
por la mañana a nueve kilómetros de la torre de Hércules.
Las naves siguieron este vertido durante horas hacia la costa de Covas
y lograron recoger unas tres toneladas de chapapote.
El reguero de esta marea aún se deja notar en la Costa da Morte,
donde el grueso de la flota se ha quedado amarrada a puerto debido al
mal tiempo. Las playas de Langosteira, Mar de Fóra y Corbeiro,
en Fisterra, volvieron a aparecer recubiertas de chapapote. Más
al sur, en la bocana de la ría de Arousa, embarcaciones de la cofradía
de O Grove limpiaron varias manchas que amenazaban concesiones marisqueras
y bateas. En total, el fuel del Prestige ya ha arrasado 518 playas.
Alerta en el Cantábrico
La situación de alerta que ha provocado esta tercera marea negra
alcanza su máxima expresión en toda la zona cantábrica,
donde las cofradías tienen preparados dispositivos para salir a
combatir las manchas. En Foz, Burela o Ribadeo, toda la flota afectada
está organizada para hacerse a la mar si es preciso.
En Asturias, tres manchas de entre 100 y 800 metros fueron avistadas ayer
a escasas millas de la costa. Dos estaban a una milla del cabo Peñas
y la tercera frente a 300 metros de la playa de Buelna, en Llanes. En
el País Vasco, doce embarcaciones trabajaron durante todo el día
para limpiar varios vertidos que estaban situados a ocho millas del litoral
entre el cabo Machichaco y el puerto de Elantxobe. Esta confirmación
de que la marea se dirige hacia la zona oriental del Cantábrico
ha activado la alerta en Francia.
(Redaccion La Voz) |