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21 noviembre 2002

El temporal empuja hacia Galicia una marea negra que desborda las peores previsiones




La elocuencia de las fotografías, que muestran una inmensa estela de fuel que recorre buena parte del frente marítimo de la comunidad, han puesto en evidencia un panorama desastroso que, por si fuera poco, dependerá de lo que deparen las condiciones meteorológicas. Las rías de Corcubión y la de Noia y Muros podrían ser las siguientes en comprobar los devastadores efectos de la marea negra, que ya ha asolado 300 kilómetros del litoral gallego. Así lo confirmó ayer la Delegación del Gobierno en Galicia, que subrayó que un frente de combustible de ocho kilómetros de largo por cuatro de ancho entrará en las próximas horas en el tramo comprendido entre Camariñas y la ría muradana.

Así las cosas, una de las grandes preocupaciones ahora es la evolución de las 10.000 toneladas de fuel que el petrolero dejó en la zona en la que se hundió, a unas 130 millas de Fisterra a la altura de las Illas Cíes. Esta mancha tiene una superficie de más de 60 kilómetros cuadrados, el doble de la que tiene la ciudad de A Coruña. Las proyecciones sobre la evolución de la misma son, además, desastrosas para Galicia, toda vez que el fuerte temporal previsto para hoy (con vientos de suroeste de fuerza seis-siete) empuja el combustible hacia el litoral de la comunidad.

Se desplaza con rapidez

Este fuel está aún a una distancia de 120 millas de Fisterra, aunque se desplaza a una velocidad de más de dos nudos (casi cinco kilómetros a la hora), con lo que, de continuar rumbo al oeste, en poco más de dos días podría alcanzar la costa gallega. Por si fuera poco, esta gran mancha se ha fragmentado en muchas otras de menor dimensión, lo cual complicará no sólo las tareas anticontaminación, sino también el seguimiento.

Otras tres manchas de importantes dimensiones amenazan en estos momentos la costa. Según técnicos consultados, ya no se trata de mareas uniformes sino de innumerables tiznas, denominadas galletas , que se han ido separando por la acción del temporal que azota a Galicia. Una de ellas es la que está próxima a Muros y Noia. En estas localidades, los mariscadores extrajeron ayer de sus bancos todo lo posible ante los nefastos presagios que se avecinan. Estos profesionales del mar han tenido mejor suerte que los pescadores de cerco y otras artes de la provincia coruñesa, que el lunes salieron a faenar y que han perdido lo pescado ese día, debido a la decisión de la Consellería de Pesca de confiscar las capturas.

Las otras dos manchas, de similares características, estaban ayer a unas 40 millas de Fisterra y están siendo desplazadas hacia la zona de la Costa da Morte por los vientos del suroeste. Fuentes consultadas señalaron, en este sentido, que la evolución inmediata de las distintas manchas no afectará en las próximas 24 horas a la ría de Arousa. La entrada de la marea negra en esta zona consolidaría, sin duda, la mayor catástrofe ecológica en la historia de Galicia.

Resistencia de las barreras

Otra de las grandes preocupaciones en estos momentos es la posibilidad de que rompan las barreras anticontaminación. Técnicos y marineros temen que la acción continúa de las olas de seis metros rompa estos dispositivos y anule uno de los pocos mecanismos de que se disponen para combatir los ataques del fuel.

La única noticia positiva, al menos por el momento, es que los tanques de fuel del Prestige que llegaron sin fisuras al hundimiento aparentemente no han reventado a causa de la presión. Las autoridades afirmaron ayer que no se han detectado burbujas de combustible en la zona del naufragio. Sin embargo, el director del instituto anticontaminación francés Le Cedre, Michel Girin, aseguró que el fuel podría salir a la superficie aunque esté congelado a 3.500 metros de profundidad ya que, incluso en este estado, seguirá siendo más ligero que el agua.

 

(Redacción La Voz)

 

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