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21 diciembre 2002

La avalancha de fuel amenaza la costa cantábrica gallega

Destrozo cumplido. ¿Objetivo siguiente? El gran frente de fuel que en los últimos cuatro días ha arrasado el litoral entre Carnota y Malpica enfila ya hacia el Cantábrico. Más de un centenar de grandes manchas amenazan zonas como A Mariña lucense, donde unas 125 embarcaciones están en alerta para salir a combatir el chapapote y, además, está previsto proteger las entradas de las rías de Ribadeo, Foz, Viveiro y O Vicedo con balas de paja. Las cofradías de Ferrol y Cedeira han preparado un dispositivo para combatir los vertidos en el mar en la medida de lo posible, mientras que Xunta y Principado intercambian información para coordinarse en la lucha contra el fuel. La alarma se ha extendido también a Cantabria y el País Vasco.

La tercera marea negra ha sembrado a su paso por la costa gallega un reguero de destrucción que ayer se volvió a dejar notar en playas de Corcubión, Fisterra, Muxía, Camariñas, Camelle o Malpica. A última hora de la tarde, esta área contaminada se había localizado a unas 18 millas al norte de las Sisargas, frente a la ría de Ferrol, aunque las manchas detectadas más al norte se situaban a la altura del cabo Ortegal. Tanto las autoridades españolas como las portuguesas coinciden en que este gran frente tomará rumbo hacia el golfo de Vizcaya impulsado por la corriente Navidad.

Visión distinta

La previsión de unos y otros sobre lo que acontecerá es, nuevamente, bien distinto. El vicepresidente primero, Mariano Rajoy, veía ayer el vaso medio lleno al indicar que la situación es «esperanzadora». Rajoy insistió en que las Rías Baixas se han salvado y matizó que los vientos del sur de componente oeste que soplarán en los próximos cuatro días beneficiarán los intereses españoles. El Instituto Hidrográfico portugués, por su parte, puntualizó que es probable que las manchas se alejen ligeramente de la costa, pero pronosticó impactos en el litoral de A Mariña lucense, que hasta ahora se había librado del desastre. Los técnicos lusos señalan que el fuerte oleaje desplazará hacia la costa algunos de estos vertidos.

En la Costa da Morte ven el vaso medio vacío. «Non sei por qué din que a mancha pasou. Que ninguén se equivoque; vai caerlle a alguén. Todo o que hai fora vai vir para terra, que máis da que sexa hoxe ou mañá», se lamentaba Javier Sar, patrón mayor de Muxía. El daño en las playas y acantilados de estos municipios es demoledor. Por si fuera poco, las embarcaciones de marineros y percebeiros no pudieron salir a faenar debido al temporal. Difícilmente lo hubieran hecho aunque pudieran: «Están moi cansos. En catro días arrancaron 270 toneladas de fuel sin máis ferramentas que brazos, trueiros e capazos», apuntaba Carlos Tajes, patrón mayor de Camelle.

La imposibilidad de salir al mar debido al fuerte oleaje y los vientos ha bloqueado el acceso a los acantilados de Corme, Fisterra, Muxía, Camariñas, Malpica y Laxe, en los que hasta ayer no paró de llegar fuel.

El mal tiempo anuló también la actividad de los barcos anticontaminación y se ha cebado con las barreras anticontaminación. Hasta el día de ayer se han perdido más de ocho kilómetros de los 26 instalados.

(Redaccion La Voz)

 

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