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20 diciembre 2002

La marea negra azota la Costa da Morte y amenáza el Cantábrico

Los vertidos del Prestige están construyendo una carretera bajo el mar. Seis inmersiones realizadas esta semana por un equipo multidisciplinar (buceadores profesionales, militares, biólogos, veterinarios y mariscadores) confirman que la carga del petrolero ha devastado los fondos marinos del parque nacional Illas Atlánticas, el único gallego. Algunas planchas de fuel sumergidas en el entorno de las playas de Pereiró (Ons) y A Cantareira (Cíes) miden hasta dos metros de diámetro, según el director de la reserva natural, Emilio Rodríguez.

El Ministerio de Medio Ambiente difundió ayer por la mañana un primer análisis de estas prospecciones, aunque sin detallar el resultado de las mismas, salvo en los casos de San Martiño y Figueiras. En ambos arenales, ninguna de las capas avistadas supera los sesenta centímetros de tamaño. Dicha nota de prensa califica de «previas» las conclusiones del estudio. «[Los exámenes hechos] han carecido de carácter sistemático -recoge el comunicado- y se han llevado a cabo sin responder a unos protocolos homogéneos».

Sí admite el Gobierno que retirar todo ese chapapote hundido requerirá «mucho tiempo», pero ni siquiera estima cuánto. También reconoce: «La recogida de material, en la mayoría de ocasiones, tendrá que realizarse de forma manual», mediante operaciones de buceo que el invierno y el mal tiempo probablemente dificultarán. No obstante, Rodríguez anuncia que, con la total anuencia de Parques Nacionales y equipados por Medio Ambiente, varios mariscadores cangueses habitualmente dedicados a recoger navaja aprovecharán el paro obligado por la Consellería de Pesca para probar si pueden absorber parte de los residuos con máquinas succionadoras.

Bolas, rulos, nódulos...

Además de planchas, el equipo de técnicos contratados por la Administración central para reconocer las islas gallegas ha detectado en sus fondos marinos fuel acumulado de maneras muy diversas: bolas, formaciones esféricas que se desplazan entre aguas a baja profundidad; rulos, chapapote mezclado con arena que rueda por las corrientes; trampas de algas, plantas impregnadas de residuos; y nódulos, pequeñas pero gruesas manchas depositadas sobre el piso formando figuras similiares a las de una almohadilla.

Consultado por La Voz cuando la marea negra alcanzó las Cíes, el naturalista Estanislao Fernández de la Cigoña, miembro de la primera junta gestora del parque natural, sentenció sobre los fondos marinos: «Podemos hablar de un tiempo de recuperación de cuatro o cinco años». Desde entonces (4 de diciembre), los vertidos del Prestige han impactado contra las islas en tres ocasiones más.

Entre las dificultades que entorpecen el trabajo de los buceadores estos días, amén del mar picado, destaca una sobremanera. «Las placas en ocasiones se encuentran semiocultas por una capa fina de fango que dificulta su visualización», explica la nota de prensa enviada ayer por Medio Ambiente.

Antes que las promovidas por el Ejecutivo, inmersiones tuteladas por la división de Buceo de Combate de la Armada, la organización ecologista Greenpeace y el Instituto Galego de Formación en Acuicultura ya habían alertado sobre la contaminación de los fondos en algunas zonas de Illas Atlánticas. Ahora, el estudio gubernamental corrobora que la tragedia del 13-N se ha cebado con la principal reserva gallega.

(Redaccion La Voz)

 

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