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Febrero 2003
La flota hermana del «Prestige»
tiene defectos en la mitad de las revisiones
La flota hermana
del Prestige que está gestionada por la operadora griega Universe
Maritime acumula deficiencias en el 57 por ciento de las inspecciones
portuarias de cada uno de sus cinco buques, cuatro petroleros y un carguero.
En casi dos de cada cien revisiones (un 17%), los inspectores decretaron
la detención de las embarcaciones hasta que se solventaran los
problemas técnicos detectados.
El fatídico
récord de paralizaciones y exámenes negativos lo ostenta
el buque Menalon, el más antiguo de una flota cuyos integrantes
tienen todos más de 20 años. En su currículum, que
se remonta a 1976, figura un total de 64 deficiencias y dos detenciones.
El buque más joven de la familia Prestige es el Arcadia, que salió
de los astilleros en 1982.
La operadora
del petrolero hundido frente a las costas gallegas insiste en que sus
responsabilidades respecto al barco hundido se limitan a una simple gestión
y esa es la relación comercial que mantienen con la empresa armadora,
Mare Shipping, que figura en el registro de sociedades de responsabilidad
limitada de Liberia, bajo un contrato de confidencialidad que encubre
a sus titulares.
Tampoco aclaran
si el conglomerado de empresas que están detrás de cada
barco pertenecen al mismo y misterioso trust que ampara a los herederos
de John Coulouthros, fallecido en 1981, y que, según fuentes marítimas
griegas, está bajo el control del clan griego Moulopoulos-Coulouthros.
Pero no deja
de ser llamativo que en los registros consultados, las empresas propietarias
de los barcos (Sea Grace, Calisto Holdings, Freedom Navigation, Acuatic
Princesa y Gardenia Shipping) tengan como domicilio social la misma dirección
que Universe Maritime en Atenas: el número 215 de la avenida Kifisias,
en el barrio de Marousi de la capital griega, una cuestión calificada
de «anecdótica» por fuentes próximas al entramado
empresarial. Aunque Universe Maritime comenzó a gestionar el Prestige
en mayo del 2001, todo indica que la anterior operadora del buque, Laurel
Sea Transport, está también vinculada a este conglomerado
naviero, pues su domicilio es la ajetreadra oficina de la avenida Kifisias,
donde parece estar el centro neurálgico de este cuerpo sin cabeza.
En cualquier
caso, el recurso de amparar cada uno de los barcos en una sola empresa
es una fórmula muy socorrida entre el influyente y poderoso lobby
de armadores griegos. Esta estrategia pretende neutralizar las consecuencias
de las decisiones judiciales tras accidentes marítimos como el
Prestige, en concreto el posible embargo de otras embarcaciones pertenecientes
a los mismos dueños.
La filosofía
de un petrolero, una empresa -auspiciada por la libertad corporativa a
nivel mundial en plena era de la globalización- crea grandes clusters
de empresas en las que, a menudo, es muy difícil encontrar la matriz,
como sucede en el caso del Prestige. Y mucho más sentar a los propietarios
en el banquillo de un juicio por contaminación.
(Redaccion
La Voz)
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