18
Enero 2003
Políticos y empresarios
afines a Cuíña acusan a Palmou de ser el «traidor»
que provocó su caída
A la misma hora en que el PP inauguraba ayer
en Madrid su convención municipal en armonía y Manuel Fraga
cerraba su nuevo Gobierno en San Caetano, no muy lejos de Santiago se
gestaba en torno a la figura del caído Xosé Cuíña
una operación de consecuencias aún impredecibles.
La dirección de la Asociación
de Empresarios del Deza, integrada por afines al ex conselleiro e incluso
por ejecutivos de empresas de su familia, difundió un comunicado
con un primer párrafo con el que saltaron las alarmas en la sede
de la Xunta: «Opinamos que la dimisión de Cuíña
fue una traición del señor Palmou».
A este grupo de empresarios se sumaron
por la tarde voces del entorno de Baltar -amigo íntimo del delfín
caído y único presidente provincial que no acudió
ayer a la convención de Madrid-, que dedicaron el mismo calificativo
de «traidor» a Palmou, atribuyéndole además
la condición de capitanear una campaña de «linchamento
coa colaboración de membros da Xunta e de Génova».
El secretario general del PPdeG negó la mayor, al igual que el
día anterior lo hicieron Rajoy, Arenas u Orza. «No voy a
decir ni palabra; ¡sólo faltaría!», afirmó
con el propósito de eludir la polémica.
La ofensiva lanzada desde el entorno
de Cuíña y Baltar abre un conflicto en el PPdeG que evidencia
el propósito del que fuera delfín de Fraga de pasar factura
a aquellos que considera responsables de los acontecimientos que precedieron
a su destitución, especialmente de la filtración de la venta
de trajes y palas por una de las empresas de la familia Cuíña
a otra sociedad que suministra material a Tragsa para la limpieza de playas
afectadas por el fuel del Prestige . Tanto los empresarios del Deza como
fuentes próximas a Baltar incidieron ayer en recordar que la venta
de dicho material no produjo beneficios a Gallega de Suministros Industriales,
la firma participada por la familia del ex conselleiro.
Las citadas
fuentes del entorno de Baltar exigen el derecho de Cuíña
a exponer en los órganos del partido las circunstancias que, de
acuerdo con la versión del ex conselleiro provocaron su destitución.
«Cuíña non vai ir contra Fraga nin contra o partido,
pero hai que depurar as responsabilidades dos culpables e destapar que
Palmou foi o traidor». De acuerdo con fuentes próximas a
la dirección del PP ourensano, pero también a otros miembros
del Gobierno de Fraga, éste le habría ofrecido el 3 de enero
una vicepresidencia y la Consellería de Medio Ambiente.
Dicha oferta habría sido,
según esta versión, el detonante del inicio de la «cacería»
al de Lalín, quien el mes anterior había protagonizado un
duro enfrentamiento con José Antonio Orza y López Veiga.
Ambos se opusieron en el Consello de la Xunta del 1 de diciembre al propósito
de Cuíña de distanciarse del Gobierno central en la gestión
de la crisis del Prestige y de que San Caetano tomase el control de la
lucha contra el vertido. Palmou se alineó con Orza y López
Veiga, mientras la Moncloa y Génova alertaban de los peligros que
suponían las ínfulas autonomistas de Cuíña.
Los bandos ya estaban definidos y, si faltaban dudas, la Diputación
de Ourense, que capitanea Baltar, aprobó por las mismas fechas
una moción hipercrítica contra la gestión del Gobierno
de Aznar en la crisis desatada por el petrolero.
Aquel sector
del PP que defiende la versión de la «cacería»
desatada desde Santiago y Madrid contra Cuíña tendría
sus razón última en la carrera por la sucesión de
Fraga. Si bien, el detonante habría sido el temor de que el de
Lalín aglutinase más poder tras el enfrentamiento entre
dos bandos en la Xunta -el partidario de seguir los pasos del Gobierno
central y el que quería desmarcarse- que desató el hundimiento
del petrolero.
(Redaccion
La Voz) |