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18 diciembre 2002

La tercera marea negra arrasa la mitad de las playas gallegas

La tercera marea negra ya está en Galicia. Las costas de municipios como Carnota, Camariñas, Muxía, Camelle, Fisterra o Corcubión escenificaron ayer la llegada de esta nueva oleada de chapapote. La gran mancha es ahora un frente muy fragmentado formado por decenas de vertidos que se extienden entre el cabo Touriñán y la isla de Ons a escasas millas del litoral de la comunidad. Es en los municipios de la Costa da Morte, la zona más castigada por las dos primeras mareas negras, donde el riesgo es más acentuado. Los vientos del suroeste desplazan este foco de contaminación hacia el norte, pero la proximidad del fuel, por la tarde fueron detectados varios derrames a sólo siete kilómetros del cabo Fisterra, representa una amenaza latente.

Espectáculo desolador

La costa de Carnota sufrió ayer el primer capítulo de este nuevo ataque . En Lira, toda la zona de O Ximprón, casi un kilómetro y medio de litoral, apareció arrasada por el fuel, con capas de hasta 80 centímetros de espesor. El espectáculo en muchas playas era desolador. El chapapote lo cubría todo. La entrada de manchas se repitió casi de forma ininterrumpida desde este municipio hasta la Costa da Morte.

Al igual que en las Rías Baixas, fueron muchos los marineros que salieron al mar para combatir la marea negra con sus propios medios. Se jugaron la vida, al trabajar con olas de cuatro metros y vientos de fuerza seis. En Corcubión, los marineros trabajaron en tierra y en el mar durante todo el día para recortar los impactos de los vertidos en las playas. Más al norte, en Camariñas, los percebeiros de Arou y Santa Mariña recogieron el fuel de las rocas desde sus lanchas para trasvasarlo a otros barcos más grandes de la Cofradía de Camelle.

La escena fue similar a la que se vivió en Corme. Allí, unos 80 mariscadores recuperaron 90 toneladas de fuel desde varias embarcaciones. Y en Malpica, donde dos barcos y cinco botes retiraron 15 toneladas de las islas Sisargas. A costa de arriesgar al máximo, como evidencia el accidente que sufrió uno de los botes, que fue auxiliado por una lancha de la Cruz Roja.

La batalla del 4-D

La tragedia que asola de nuevo la Costa da Morte representa un respiro para las Rías Baixas, que, según las previsiones de la Consellería de Pesca y el Instituto Hidrográfico portugués, podrían quedar a salvo de esta tercera marea negra. Así las cosas, la gesta que los marineros de las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo protagonizaron el ya épico 4-D adquiere una importancia aún más simbólica. El patrón mayor de Cambados, Benito González, aseguró ayer que si se confirma esta salvación momentánea, ofrecerán a sus barcos para colaborar en las tareas de limpieza en el norte.

La otra noticia relativamente positiva para Galicia son las previsiones que maneja el instituto luso. Los modelos de evolución que maneja Portugal del gran frente que se encuentra entre Ons y Touriñán indican que parte de esas manchas pasarán de largo arrastradas por la corriente de la vertiente y alcanzarán el Cantábrico.

Según el Hidrográfico, las manchas se desplazan a una velocidad de un kilómetro y medio por hora, a razón de unos 40 kilómetros al día. El parte meteorológico de la Xunta indica que esta tendencia se mantendrá, al menos, durante los próximos cuatro días.

(Redaccion La Voz)

 

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