17
Enero 2003
La nueva Xunta supondrá
el fin del ciclo de las baronías del PP gallego
La mayor crisis de gobierno
de la etapa de Fraga se saldará con el surgimiento de una Xunta
en la que pesará más que nunca el criterio de la dirección
nacional del PP y primarán los perfiles técnicos frente
a los políticos en detrimento del anterior poder de los barones.
Se traslada así al Ejecutivo lo que sucedía ya desde 1999
en la dirección gallega del Partido Popular.
A falta de
los últimos retoques, entrará en la Xunta Alberto Núñez
Feijoo, un hombre de Romay, como conselleiro de Política Territorial.
El lucense José Manuel Barreiro Fernández se hará
cargo de Medio Ambiente. Pilar Rojo, vinculada a Mariano Rajoy, gestionará
la cartera de Familia, y María José Cimadevila, colaboradora
de Palmou, Emprego. Además en Relacións Institucionais estaría
Xesús Palmou, el hombre del aparato del PP central en Galicia,
lo que cerraría el círculo de influencia de Madrid.
Causan baja,
a la espera también de la confirmación definitiva por parte
de Fraga, los conselleiros de Medio Ambiente, Carlos del Álamo,
y de Xustiza, Antonio Pillado, además de las ya conocidas salidas
de las titulares de Familia y Asuntos Sociais, Manuela López Besteiro
y Corina Porro, y de Xosé Cuíña, cesado el jueves
como responsable de Política Territorial.
Los miembros
del nuevo Gobierno serán nombrados en el Diario Oficial de Galicia
del próximo lunes y tomarán posesión el martes. Ayer
por la mañana, Fraga anunció que los decretos estarían
listos para el fin de semana, probablemente para hoy. Adelantó
que efectuaría los cambios en un «número limitado
dentro del principio que siempre he defendido de continuidad y reforma».
La posible
incorporación de mayor peso político, la del secretario
general del PP gallego, Xesús Palmou, fue la que retrasó
a lo largo de toda la jornada de ayer el cierre del nuevo gobierno por
parte de un Fraga dubitatitivo sobre las dimensión de las competencias
que se le concederán. Tampoco estaba claro cuál sería
su cometido exacto si volvía a la Xunta, al frente de una nueva
consellería de Relacións Institucionais o de la de Xustiza.
También existía la posibilidad de que ambas se fusionasen.
Incluso sonó para Xustiza el nombre de otro candidato, el del magistrado
José María Gómez y Díaz-Castroverde, miembro
del Consello Consultivo de Galicia. Fue director del Proyecto Galicia
2010 y no está afiliado al PP.
«Esta
vez non houbo cuotas provinciais nin máis criterios que a valía
dos posibles candidatos», aseguraron distintas fuentes del PP. Con
la salida de Cuíña, se pone fin al sistema de reparto del
poder entre los barones territoriales que funcionaba desde 1989, aunque
era un modelo en crisis desde hacía tiempo.
La excepción
la aporta la entrada de José Manuel Barreiro, presidente provincial
del PP de Lugo. Sin embargo, se trata de un dirigente que se adaptó
con facilidad a la nueva etapa que vive el partido desde 1999, vinculado
a Cacharro y también a Xesús Palmou y a Manuela López
Besteiro.
(Redaccion
La Voz) |