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Enero 2003
Fraga destituye a Cuíña
en plena pugna por el poder en la Xunta
Xosé
Cuíña se convirtió ayer en la primera víctima
política de la pugna por la sucesión de Fraga que ha acelerado
la crisis del Prestige . Manuel Fraga resolvió el cese de su delfín
a media tarde. El presidente llamó a Cuíña a su despacho
y le pidió que presentase la dimisión, porque, en caso contrario,
lo cesaría. Con su puño y letra, y datándola en Lalín,
el aún entonces conselleiro estampó su firma en una carta
de dimisión impuesta, que dejó sobre el despacho de Fraga.
El detonante
de la decisión de Fraga fue la información difundida ayer
de que una de las empresas de la familia Cuíña vendió
a un proveedor que dota de material a Tragsa -sociedad pública
que pertenece al Estado- miles de trajes de agua y palas para la limpieza
de las playas afectadas por los vertidos del Prestige, por un importe
de 41.970 euros. Fue la gota que colmó el vaso de una crisis larvada
durante años y que en las últimas semanas desencadenó
una campaña que contó con la colaboración de sectores
del PP de Madrid y Galicia para acabar con las aspiraciones sucesorias
del ex conselleiro.
La actitud
de Xosé Cuíña en los días siguientes al hundimiento
del petrolero lo facilitaron las pretensiones de quienes provocaron su
caída. El episodio crucial fue el agrio enfrentamiento que tuvo
lugar durante el Consello de la Xunta celebrado el primero de diciembre.
Cuíña abogó por que el Gobierno gallego tomase las
riendas frente al Ejecutivo de Aznar. Su postura fue duramente contestada
por los conselleiros de Economía, Xosé Antón Orza,
y de Pesca, Enrique López Veiga.
Fraga dejó
hacer e incluso aceptó la trifulca como discusiones propias de
familia. Pero la aparición en escena de dosieres sobre los negocios
de las empresas de la familia Cuíña fue el punto de inflexión.
La oposición
reaccionó con celeridad a la vinculación de las empresas
de Cuíña con Tragsa y demandó las comparecencias
en el Congreso de José María Aznar y de Mariano Rajoy. Ante
esa presión, la salida del conselleiro se precipitó.
Los dirigentes
del PP guardaron formalmente el silencio sobre los acontecimientos con
la excepción de Javier Arenas. El secretario general del partido
trató anoche de desligar a la ejecutiva nacional de la destitución
de Cuíña.
La Xunta confirmó
a media tarde que Fraga aceptaba la dimisión de Cuíña;
y que éste presentaría denuncias en los tribunales para
defenderse de las acusaciones y así evitar que las mismas no afecten
a la imagen del Gobierno ni del PP gallego. El Ejecutivo anunció
también que el conselleiro de Presidencia, Jaime Pita, asume provisionalmente
las competencias de Política Territorial.
La caída
de Cuíña puede acelerar la resolución de la crisis
pendiente en el Ejecutivo autonómico, que podría quedar
zanjada en las próximas horas. La remodelación obligada
tras la designación de las conselleiras López Besteiro y
Corina Porro como candidatas a las alcaldías de Lugo y Vigo, en
las municipales de mayo próximo, no se limitará al cambio
de dos peones sino que dará lugar a una jugada más amplia,
con relevos en cinco carteras, según fuentes consultadas.
De acuerdo
con las mismas fuentes, la crisis tampoco dejará cabida, finalmente,
para incorporar una vicepresidencia. Esto frustra los planes de Orza.
El responsable de la caja de la Xunta fue el hombre señalado por
Génova, después de que él estrechara lazos con dirigentes
de Madrid tras sus discusiones con Cuíña, para ocupar una
hipotética vicepresidencia. Asimismo, se prevé el retorno
de Palmou al Gobierno. El secretario general del PPdeG estuvo muy próximo
al proceso en las últimas semanas.
La noticia
de la destitución de Cuíña cogió por sorpresa
a buena parte del Gobierno gallego y a algunos de los que fueron sus más
estrechos aliados, caso de Xosé Luís Baltar, presidente
del PP en Ourense. Por la mañana, a Cuíña -según
personas que mantuvieron conversaciones con él- no se le pasaba
por la cabeza abandonar. Horas después fue destituido y se allana
el camino para que Génova nombre en su día al sucesor de
Fraga que desee.
(Redaccion
La Voz)
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