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16 Enero 2003

Fraga destituye a Cuíña en plena pugna por el poder en la Xunta

Xosé Cuíña se convirtió ayer en la primera víctima política de la pugna por la sucesión de Fraga que ha acelerado la crisis del Prestige . Manuel Fraga resolvió el cese de su delfín a media tarde. El presidente llamó a Cuíña a su despacho y le pidió que presentase la dimisión, porque, en caso contrario, lo cesaría. Con su puño y letra, y datándola en Lalín, el aún entonces conselleiro estampó su firma en una carta de dimisión impuesta, que dejó sobre el despacho de Fraga.

El detonante de la decisión de Fraga fue la información difundida ayer de que una de las empresas de la familia Cuíña vendió a un proveedor que dota de material a Tragsa -sociedad pública que pertenece al Estado- miles de trajes de agua y palas para la limpieza de las playas afectadas por los vertidos del Prestige, por un importe de 41.970 euros. Fue la gota que colmó el vaso de una crisis larvada durante años y que en las últimas semanas desencadenó una campaña que contó con la colaboración de sectores del PP de Madrid y Galicia para acabar con las aspiraciones sucesorias del ex conselleiro.

La actitud de Xosé Cuíña en los días siguientes al hundimiento del petrolero lo facilitaron las pretensiones de quienes provocaron su caída. El episodio crucial fue el agrio enfrentamiento que tuvo lugar durante el Consello de la Xunta celebrado el primero de diciembre. Cuíña abogó por que el Gobierno gallego tomase las riendas frente al Ejecutivo de Aznar. Su postura fue duramente contestada por los conselleiros de Economía, Xosé Antón Orza, y de Pesca, Enrique López Veiga.

Fraga dejó hacer e incluso aceptó la trifulca como discusiones propias de familia. Pero la aparición en escena de dosieres sobre los negocios de las empresas de la familia Cuíña fue el punto de inflexión.

La oposición reaccionó con celeridad a la vinculación de las empresas de Cuíña con Tragsa y demandó las comparecencias en el Congreso de José María Aznar y de Mariano Rajoy. Ante esa presión, la salida del conselleiro se precipitó.

Los dirigentes del PP guardaron formalmente el silencio sobre los acontecimientos con la excepción de Javier Arenas. El secretario general del partido trató anoche de desligar a la ejecutiva nacional de la destitución de Cuíña.

La Xunta confirmó a media tarde que Fraga aceptaba la dimisión de Cuíña; y que éste presentaría denuncias en los tribunales para defenderse de las acusaciones y así evitar que las mismas no afecten a la imagen del Gobierno ni del PP gallego. El Ejecutivo anunció también que el conselleiro de Presidencia, Jaime Pita, asume provisionalmente las competencias de Política Territorial.

La caída de Cuíña puede acelerar la resolución de la crisis pendiente en el Ejecutivo autonómico, que podría quedar zanjada en las próximas horas. La remodelación obligada tras la designación de las conselleiras López Besteiro y Corina Porro como candidatas a las alcaldías de Lugo y Vigo, en las municipales de mayo próximo, no se limitará al cambio de dos peones sino que dará lugar a una jugada más amplia, con relevos en cinco carteras, según fuentes consultadas.

De acuerdo con las mismas fuentes, la crisis tampoco dejará cabida, finalmente, para incorporar una vicepresidencia. Esto frustra los planes de Orza. El responsable de la caja de la Xunta fue el hombre señalado por Génova, después de que él estrechara lazos con dirigentes de Madrid tras sus discusiones con Cuíña, para ocupar una hipotética vicepresidencia. Asimismo, se prevé el retorno de Palmou al Gobierno. El secretario general del PPdeG estuvo muy próximo al proceso en las últimas semanas.

La noticia de la destitución de Cuíña cogió por sorpresa a buena parte del Gobierno gallego y a algunos de los que fueron sus más estrechos aliados, caso de Xosé Luís Baltar, presidente del PP en Ourense. Por la mañana, a Cuíña -según personas que mantuvieron conversaciones con él- no se le pasaba por la cabeza abandonar. Horas después fue destituido y se allana el camino para que Génova nombre en su día al sucesor de Fraga que desee.

(Redaccion La Voz)

 

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