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16 diciembre 2002

Los marineros piden ayuda al Príncipe y abuchean a los políticos

Decenas de profesionales del mar individualmente y las cofradías de Cangas y O Grove de forma conjunta solicitaron ayer al Príncipe, de gira por las Rías Baixas, que interceda ante el Gobierno por una Galicia que se enfrenta a su mayor catástrofe económica, ecológica y social, la provocada por los vertidos del Prestige . A estas peticiones de mediación en la crisis se adhirieron varios voluntarios, así como políticos nacionalistas y socialistas.

«Nós pedímoslle a ver se el, que é un bo xestor, pode facer algo por nós». Estas palabras, pronunciadas por el patrón mayor de O Grove, Francisco Iglesias, sintetizan adecuadamente la esencia que subyacía a la mayoría de mensajes, tanto escritos (dos cartas) como verbales, que recibió Felipe de Borbón durante su visita a varias de las zonas sureñas más afectadas por la marea negra.

Material de limpieza, medios mecanizados aptos para la evacuación de fuel desde los arenales, barcos pelícano, más militares... El hijo del Rey se llevará hoy de la comunidad la carta que Galicia escribe este año a los Magos de Oriente, una misiva triste y ennegrecida.

Puesta en escena

Don Felipe llegó de mañana al aeropuerto vigués de Peinador con un guión en mente. Así que cuando echó pie a tierra se limitó a escenificar ese compromiso de la Corona con la sociedad gallega que venía a transmitir. Primero, reunidos en Portonovo (Sanxenxo) y Aguiño (Ribeira), escuchó a casi todos los alcaldes y patrones mayores de las rías de Arousa, Pontevedra y Vigo. Luego se fotografió comiendo mejillones en ambas localidades, un guiño. Más tarde encontró tiempo para departir con voluntarios y militares.

También pisó el chapapote; fue en la isla de Ons, ya pasado el mediodía. Allí mismo tuvo que soportar con gesto estoico los improperios que le dedicaron unos veinte mariscadores de San Telmo (Pontevedra) que se encontraban retirando residuos de la playa de Canexol.

En comparecencia improvisada y breve ante los medios de comunicación, su Alteza Real repitió (y amplió) el discurso que Juan Carlos I había pronunciado durante su viaje a la Costa da Morte -el monarca estuvo en Muxía y Laxe- hace casi quince días: «Sigue siendo hora de colaboraciones, de arrimar el hombro y sumar esfuerzos». Del mismo modo, exhortó al voluntariado a que continúe con su labor. «Esto [la solidaridad con Galicia] no puede ser algo temporal», concluyó.

Cascos y los retrasos

De apoyos morales también habló ayer el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. En declaraciones a la Cope, admitió que algunos miembros del Gobierno debieron haber acudido antes a la comunidad para que sus ausencias no transmitiesen «falta de solidaridad».

(Redaccion La Voz)

 

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