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15 Enero 2003

Madrid se retira de la crisis en la Xunta por el riesgo de ruptura del PP gallego

El PP nacional replegó ayer velas en su propósito de intervenir en la crisis de Gobierno abierta en la Xunta. Varios altos cargos gallegos, según fuentes consultadas, advirtieron a Madrid del riesgo de que las sugerencias al presidente autonómico para designar a José Antonio Orza vicepresidente y minar la posición de Cuíña, uno de los hombres fuertes desde 1989 en el Ejecutivo de Fraga, podrían desencadenar una fractura entre las familias del partido de consecuencias imprevisibles.

El propio vicepresidente del Gobierno y vicesecretario del PP, Mariano Rajoy, medió en el enfrentamiento. El resultado fue que desde Génova se garantizó horas después que no habrá nuevas injerencias en un proceso en el que Fraga ha recibido propuestas de más de una veintena de dirigentes. A pesar de que el presidente de la Xunta había descartado ya días atrás la sugerencia del PP nacional de encumbrar a Orza a una vicepresidencia, las repercusiones de la difusión de los propósitos de Génova fortalecieron la decisión de Fraga. El conselleiro de Economía rehusó realizar comentarios al respecto: «No voy a hacer ninguna valoración».

Además de las diferencias que Orza mantiene en el Consello de la Xunta con algunos de sus homólogos al ser quien gestiona la caja de la Administración, se le achaca carecer de peso político dentro del partido y entre los alcaldes -quienes representan la médula espinal del PP en Galicia-. De acuerdo con fuentes consultadas, habría sido el propio titular de Economía quien semanas atrás puso en conocimiento de Génova la dimensión de los cambios que algunos conselleiros proponían a Fraga. Ante el temor de que una crisis que supusiera la sustitución de casi la mitad del Ejecutivo pudiese romper el equilibrio actual en el futuro proceso sucesorio, Génova medió. Lanzó algunas propuestas que incluían encumbrar a Orza a una vicepresidencia y la recomendación de reducir la crisis o posponerla en parte hasta después de las municipales de mayo para evitar trasladar a la opinión pública que el Prestige desencadenaba la mayor tormenta de cambios en trece años de gabinetes de Fraga.

Asimismo, según dirigentes del PP, Enrique López Veiga se puso a disposición de Génova ante la crisis de Gobierno en ciernes. El conselleiro se había sentido acosado en las semanas siguientes al hundimiento del petrolero por un sector de miembros del Ejecutivo gallego que en el Consello extraordinario del 1 de diciembre propusieron que la Xunta tuviese una mayor iniciativa frente al Gobierno central.

Las mismas fuentes consideran que, ante la tensión desatada, los días corren a favor de quienes creen que Fraga reducirá la crisis a las sustituciones de Porro y Besteiro y algún otro ajuste que podría elevar a cuatro los cambios totales.

(Redaccion La Voz)

 

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