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14 Enero 2003

Las presiones de Madrid para nombrar un vicepresidente enfrentan a la Xunta

El hundimiento del Prestige ha sacado a flote las tensiones acumuladas en el Gobierno gallego y el Partido Popular ante la sucesión de Fraga, fijada para dentro de poco más de dos años. La remodelación que tenía previsto realizar el presidente del Ejecutivo desde meses atrás con motivo de la salida de Corina Porro y Manuela López Besteiro para concurrir a las elecciones municipales, y que se ejecutará a finales de enero, va camino de convertirse en la mayor crisis de gobierno desde que Fraga preside la Xunta (1989) y sobre cuya resolución se multiplican las presiones.

Según las fuentes consultadas, a la propuesta de cambiar a la mitad del Gobierno para retomar la iniciativa y mejorar las perspectivas electorales realizada por una mayoría de conselleiros en los últimos días, se han sumado las presiones desde el PP de Madrid. Javier Arenas, secretario general de los populares, propuso días atrás a Fraga que nombrase a un vicepresidente, puesto para el que desde la calle Génova se señaló a José Antonio Orza.

Sin respaldo

El actual conselleiro de Economía y sucesor legal de Fraga en caso de fallecimiento o dimisión -los estatutos establecen que sea el miembro más antiguo y de mayor edad del Gobierno- carece de respaldo, en cambio, entre un nutrido grupo de conselleiros. Entre ellos figura Xosé Cuíña, quien a lo largo de los años ha visto cómo Orza asumía competencias que antes estaban en sus departamentos y frenaba distintos proyectos alegando razones económicas.

Ante las presiones recibidas desde Madrid y de acuerdo con fuentes próximas al Ejecutivo, Fraga puso en conocimiento de algunos de los miembros de su Gabinete la propuesta de Javier Arenas de nombrar a Orza vicepresidente, extremo éste que a día de hoy parece descartado.

Una de las personas que habría conocido la noticia fue quien desde mediados de los noventa lleva el título extraoficial de delfín de Fraga: Cuíña Crespo. Este hecho, unido a que el titular del Ejecutivo había comenzado ese mismo lunes a confirmar a otros conselleiros en el Gabinete, levantó una tormenta política en San Caetano, en la que se han cruzado intereses contrapuestos y viejas rencillas. El hecho es que, por vez primera desde 1989, y fruto de la crisis desatada por el Prestige, Cuíña ha perdido su tradicional fortaleza en las alineaciones de Fraga. Sobre la resolución final se cruzaban ayer apuestas, desde quienes vaticinaban una pérdida de poder del de Lalín, hasta quienes lo colocaban al frente de otra consellería, como Medio Ambiente. De momento, sólo Fraga tiene la respuesta y sólo ha confirmado a tres conselleiros: Pérez Varela, Diz Guedes y Rodríguez Yuste.

(Redaccion La Voz)

 

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