Floración: De Abril a Junio.
Es una
especie cultivada desde antiguo para el consumo de sus
frutos, ricos en vitamina C, taninos, ácido málico,
pectinas y gomas, por lo que son astringentes (por los
taninos) y con propiedades emolientes (por las gomas).
Actualmente se sigue cultivando en menor cantidad y ya
no es fácil encontrar serbas en los mercados, pero
su uso principal sigue siendo el consumo de sus frutos.
También es buena como ornamental, aunque no se
le valore como tal.
Hábitat:
Está extendida
por casi toda la Península Ibérica, aunque
escasea en la mitad occidental. Su área de distribución
natural es difícil de establecer, al estar naturalizada
en muchos lugares. En nuestra provincia la podemos encontrar
de forma natural en las sierras Béticas, colonizando
bosques, sobre todo quejigales y barrancos algo húmedos,
entre los 600 m. llegando hasta los 1.500 m. de altitud.
Etimología:
El nombre genérico proviene
de la palabra celta "sormel" que significa manzana
áspera. El nombre específico fue dado posteriormente
por Linneo, haciendo alusión a su carácter
de especie cultivada y manejada por el hombre.
Amenazas:
Las principales amenazas son compartidas
con las otras especies de su género: la destrucción
del bosque primigenio, el exiguo número de ejemplares
que viven de forma natural, los desbroces y limpiezas
del sotobosque donde se refugian los ejemplares jóvenes
para no ser comidos y su baja o nula regeneración
por la herbivoría a la que están sometidos;
a éstas se les une la pérdida de su cultivo
en muchos sitios, el olvido de sus frutos y el no ser
ya conocido por gran parte de los ciudadanos.
¿Como
conservarlos?
Protección de la especie
por ley, incorporándola al catálogo de especies
en peligro, tras lo cual se desarrollarían planes
de manejo y conservación, con lo cual protegeríamos
a los ejemplares ya existentes. Otras son la reproducción
en vivero, repoblar zonas donde se dé, así
como fomentar su empleo en jardinería y el consumo
de sus frutos.