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Nombre común: Serbal, serbal común
Nombre científico: Sorbus domestica L.
Familia: Rosáceas



Árbol de hasta 22 m. de altura, de copa irregular, ramas jóvenes pardo grisáceas, con las yemas viscosas, tronco pardo oscuro, con corteza agrietada longitudinalmente.
Hojas compuestas, con un número impar de folíolos (imparipinadas), alternas, caducas, con el margen de los folíolos aserrado, con dientes algo irregulares. Los folíolos de jóvenes están cubiertos de pelosidad suave y en la maduración de los frutos son casi lampiños, de color verde, algo más claro por el envés.
Flores hermafroditas, de algo más de un centímetro de diámetro, en inflorescencias corinformes, algo piramidales, pelosas en la floración y lampiñas en la maduración de los frutos, pétalos redondeados y blancos.
Frutos en pomo, del tamaño de una nuez, con forma redondeada algo peri forme, al madurar son de un color amarillento a pardo rojizo, comestibles, de carne compacta y buen sabor.



Floración: De Abril a Junio.

Es una especie cultivada desde antiguo para el consumo de sus frutos, ricos en vitamina C, taninos, ácido málico, pectinas y gomas, por lo que son astringentes (por los taninos) y con propiedades emolientes (por las gomas). Actualmente se sigue cultivando en menor cantidad y ya no es fácil encontrar serbas en los mercados, pero su uso principal sigue siendo el consumo de sus frutos. También es buena como ornamental, aunque no se le valore como tal.

Hábitat:

Está extendida por casi toda la Península Ibérica, aunque escasea en la mitad occidental. Su área de distribución natural es difícil de establecer, al estar naturalizada en muchos lugares. En nuestra provincia la podemos encontrar de forma natural en las sierras Béticas, colonizando bosques, sobre todo quejigales y barrancos algo húmedos, entre los 600 m. llegando hasta los 1.500 m. de altitud.

Etimología:

El nombre genérico proviene de la palabra celta "sormel" que significa manzana áspera. El nombre específico fue dado posteriormente por Linneo, haciendo alusión a su carácter de especie cultivada y manejada por el hombre.

Amenazas:

Las principales amenazas son compartidas con las otras especies de su género: la destrucción del bosque primigenio, el exiguo número de ejemplares que viven de forma natural, los desbroces y limpiezas del sotobosque donde se refugian los ejemplares jóvenes para no ser comidos y su baja o nula regeneración por la herbivoría a la que están sometidos; a éstas se les une la pérdida de su cultivo en muchos sitios, el olvido de sus frutos y el no ser ya conocido por gran parte de los ciudadanos.

¿Como conservarlos?

Protección de la especie por ley, incorporándola al catálogo de especies en peligro, tras lo cual se desarrollarían planes de manejo y conservación, con lo cual protegeríamos a los ejemplares ya existentes. Otras son la reproducción en vivero, repoblar zonas donde se dé, así como fomentar su empleo en jardinería y el consumo de sus frutos.

 

 

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