Flores en conos de ambos sexos, que se encuentran en distinto
pie de planta (dioico); los masculinos ovoides, con 4
o 6 pares de escamas con forma de parasol y con 3 a 6
sacos polínicos en su cara interna, situados en
las terminaciones de los tallos; los femeninos tienen
6 escamas soldadas, carnosas y están en los laterales
de los tallos.
Los frutos son gálbulos globosos, de hasta 18 mm.
de diámetro, de color azul oscuro, recubiertos
de cera blanquecina (pruinosos), que se desprende al frotarlos.
Floración: Desde Febrero hasta Abril.
Como las demás
sabinas es tóxica y no tiene utilidad en forma
de ingesta en nuestra zona; el uso más habitual
ha sido su madera, empleada para la construcción
de vigas para viviendas y en carpintería. Uno de
los usos más corrientes en nuestra zona, es el
empleo de los troncos de la Sabina albar como dinteles
en puertas y ventanas de los cortijos serranos.
Es una especie muy longeva, llegando a superar los 1.000
años de vida, que se adapta a suelos pobres y algo
rocosos, soportando bien el frío.
Hábitat:
En las laderas
montañosas de las sierras peninsulares, así
como en los páramos altos de ambas mesetas. En
Jaén se encuentra en las sierras béticas,
entre los 800 y 1.700 m. de altitud; si bien no es
abundante, presentándose a modo de ejemplares
solitarios; aunque se adapta bien alas suelos pedregosos
prefiere los que tienen más suelo. No soporta la
sequía ni las altas temperaturas, pero sí
el frío y las nieves.
Etimología:
Su nombre específico "thurifera"
significa productora de incienso; al parecer se ha empleado
quemando su madera, que es muy aromática, para
perfumar ambientes y ahuyentar insectos.
Amenazas:
En nuestra zona es una especie
muy escasa y debió ser algo más abundante
anteriormente, pero el empleo de su madera en la construcción,
mermó los ejemplares a un número mínimo
en la actualidad. La acción del sobrepastoreo hace
que su regeneración sea casi nula; esto, unido
a los pocos ejemplares existentes, la convierte en una
especie en peligro de extinción en nuestra provincia.
¿Como conservarla?
Protección legal de la
especie y creación de viveros para repoblar, aumentando
el número de ejemplares en el monte, todo ello
unido a la reducción de ganado.