Hojas muy pequeñas, imbricadas, de color verde
oscuro, recubriendo por completo a los tallos que son
muy finos y se presentan en gran número, dando
un aspecto compacto a la planta.
Flores en conos de ambos sexos que están en el
mismo pie (monoico); los primeros redondeados en el extremo
de los tallos; los femeninos en los laterales del tallo.
Los frutos son gálbulos redondeados, de unos 6
a 16 mm., de color marrón rojizo, con 6 a 8 escamas
soldadas, maduran a los dos años.
Floración: De Febrero a Marzo.
No se le conocen
usos en la zona. Como todas las especies de Sabinas es
tóxica y su esencia muy irritante, por lo que el
mejor uso es ignorarla. Sólo la utilización
de su madera en carpintería, al ser muy dura y
resistente al paso del tiempo, es el uso que se le ha
dado y también para la obtención de carbón.
Es una especie adaptada a unas condiciones duras de sequía,
frío e insolación y muy longeva llegando
a vivir más de 1.000 años.
Hábitat:
Se extiende por
casi toda la Península Ibérica, siendo rara
en la mitad occidental. En Jaén la encontramos
en las zonas rocosas y de sierra. Coloniza entre los 600
m. hasta los 1800 m. de altitud, casi todo tipo de hábitat;
sobre todo los que están algo degradados, como
suelas arenosos, pedregosos e incluso cantiles de roca.
Sólo le afecta la sequía extrema y las muy
altas temperaturas, faltando en las zonas más áridas
de la provincia.
Etimología:
El nombre específico de
"phoenicea", que significa rojo, parece atribuírsele
por el color de sus frutos, aunque otros autores le atribuyen
el de "phoenicea", haciendo referencia a su
procedencia de Fenícea o más bien a su abundancia
en ese país, ya que la Sabina negra es autóctona
de la cuenca mediterránea, desde las glaciaciones
por lo menos.
Amenazas:
Es una especie que no sufre ningún
tipo de amenaza.