Flores hermafroditas de hasta 4 cm. de diámetro,
con cinco sépalos puntiagudos verdes, y cinco pétalos
redondeados, de color blanco a rosa oscuro, muy vistosos,
y con numerosos estambres.
Los frutos son un poli aquenio rodeado de una pulpa (receptáculo),
más o menos carnosa, de color rojo vivo o anaranjado,
bastante vistoso.
En el género Rosa es muy difícil la determinación
de especies que lo componen, siendo muy numerosas y con
mínimas diferencias morfológicas; además
es fácil su hibridación, con lo que se dificulta
más su determinación. En esta obra no hemos
querido entrar en la descripción de alguna de ellas,
pues llevaríamos al lector a la confusión
en el momento que viese un ejemplar de escaramujo en el
campo ya que sería muy difícil que coincidiese
con la descrita, por lo que damos caracteres comunes del
género. Sólo a modo de curiosidad, comentaremos
las dos principales especies que pueblan nuestras sierras,
que son: Rosa canina, que tiene el envés de las
hojas sin glándulas, y Rosa micrantha que tiene
en el envés muchas glándulas.
Floración: De Abril a Julio.
De muy antiguo
son conocidas las propiedades astringentes de los frutos;
además son ricos en vitaminas A, C y P (sobre todo
vitamina C), por lo que eran considerados como un excelente
remedio contra el escorbuto.
Actualmente su empleo es como patrón de injerto,
para conseguir diferentes rosas. También se emplean
los frutos en remedios caseros contra las diarreas, aunque
para consumirlos es aconsejable quitarles los huesecillos,
que son algo tóxicos, y la pelusa que los recubre,
que es irritante, pero la pulpa se puede consumir, siempre
con moderación, pues su nombre popular en nuestras
sierras no deja lugar a dudas: "tapaculos".
Hábitat:
Del género
Rosa se desprenden muchas especies bastante cosmopolitas,
extendidas por toda la Península Ibérica,
colonizando bosques de quejigos, encinas y pinos, así
como setos, linderos, espinares y riberas, sólo
faltan en las zonas de cultivo. En nuestra provincia es
fácil verlas en cualquier sierra, ribazo o lindero
no cultivado, llegando hasta los 1.900 m. de altitud.
Etimología:
El nombre genérico de "rosa"
proviene del latín, siendo bastante popular entre
los estudiantes de esta lengua al recitar la l' declinación.
Los romanos llamaban así a las rosas, pero parece
ser que deriva de la palabra griega "rhodon"
que significa rosa; así el nombre científico
de Rosa canina significaría de forma literal "Rosa
de perro" y derivaría del vocablo griego "Kynorhodon".
Amenazas:
Son especies bastante bien adaptadas
a muchos nichos ecológicos, con fuertes defensas
estructurales (espinas). Sólamente algunas especies
de alta montaña son algo más escasas, pero
no presentan problemas inmediatos, por lo que consideramos
a las rosas especie poco amenazada.
¿Como
conservarlos?
No son necesarias de forma inminente,
sólamente respetando los bosques en general conservaremos
los rosales silvestres.