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Nombre común: Mostajo
Nombre científico: Sobus aria (L.) Crantz.
Familia: Rosáceas



Árbol, arbusto o arbolillo, que puede llegar a los 20 m. de altura, con ramas erectas, parduscas o rojas oscuras, con pelosidad sobre todo en las yemas y corteza del tronco de color grisáceo.
Hojas simples, alternas, caducas, de abovadas a redondeadas, con el margen aserrado, con dientes bastante irregulares, verdes lustrosas por el haz y blanquecinas tomentosas por el envés.



Flores hermafroditas, blancas, de 1 cm. de diámetro, agrupadas en inflorescencias tipo corimbo terminales, con el cáliz y pedicelos cubiertos de tomento blanco que va desapareciendo conforme madura el fruto, llegando a ser lampiñas al final de la maduración. La floración es bastante llamativa, presentando corimbos de hasta 20 cm. de diámetro.
Frutos en pomo, globosos, de color rojo al madurar, con una o dos semillas.


Floración: De Mayo a Junio

Desde la antigüedad se ha empleado el fruto como expectorante, acción ésta poco demostrada actualmente; eso sí, los frutos son comestibles, ricos en vitamina C y bastante astringentes, por lo que se aconseja tomarlos con moderación. Su madera se ha empleado en raras ocasiones en carpintería, ya que no es fácil de trabajar.
En nuestra provincia el mostajo es una especie muy escasa y poco o nada utilizada. Pero como especie silvestre es importantísima en los procesos ecológicos de la alta montaña jiennense. Al madurar sus frutos en otoño son una rica fuente de alimento para un sin fin de aves que transitan por nuestra naturaleza en esas épocas, bien como migratorias de paso o bien como sedentarias que pasan el invierno aquí; para las dos formas los frutos del mostajo son una excelente fuente de energía.

Hábitat:

Es una especie escasa, aunque está extendida por casi toda la Península Ibérica, colonizando tanto bosques de frondosas, como pinares o laderas más o menos pedre-gosas de montaña. En nuestra provincia la encontramos en las sierras Béticas, bajo quejigos, melojos, entre espinares formando parte de bosquetes caducifolios, en laderas y cantiles rocosos donde se acumule algo de suelo, desde los 800 m. hasta los 2.000 m. de altitud.

Etimología:

El nombre genérico de "sorbus" proviene de los romanos, que ya lo denominaban así, derivado del vocablo latino "sorbeo" que significa tragar, devorar, por los frutos comestibles que presentan las especies del género; pero algunos autores atribuyen el origen a la palabra celta "sormel" que significa manzana áspera, haciendo alusión a los frutos.

Amenazas:

La principal es su exiguo número y no poder reproducirse de forma natural, por la fuerte presión de herbívoros que comen sistemáticamente las plántulas haciendo imposible la regeneración. Esto unido a la desa-parición casi total del bosque caduci folio por los extensos pinares y sus sistemáticas limpiezas de antaño, ha llevado al mostajo en nuestras sierras casi a la extinción.
Otra grave amenaza es el empleo de sus rebrotes como varas para varear las olivas, esto último no está afortunadamente muy extendido, pero en ocasiones se da. Con los pocos ejemplares adultos que existen, la pérdida de alguno de ellos es irrecuperable.

¿Como conservarlos?

La primera sería la puesta en marcha de planes de recuperación y conservación, reproducir plantas en vivero, repoblar y crear poblaciones en jardines (es una especie muy buena como ornamental), en los lugares donde se dé protegerlos mediante cercados e intentar aumentar su número, aún de forma artificial. Es una especie protegida por ley en Andalucía, recogida en el Catálogo Andaluz de Especies de la Flora Silvestre Amenazada, en la categoría de Vulnerable a la extinción.

 

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