Las flores se disponen en racimos y son de color blanco-rosado, similares a pequeñas campanillas.
Los frutos son unas bayas redondas que miden entre 20 y 30 mm. de diámetro, con pequeñas protuberancias de colores que van desde el naranja al rojo cuando se encuentran totalmente maduras.
Floración: De otoño a principios de invierno; los frutos están maduros al principio del otoño, encontrándose en el árbol flores y frutos al mismo tiempo.
Los frutos son un manjar para los humanos, aunque contienen alcohol; de aquí la fama de que su ingesta en proporciones elevadas produce embriaguez. Las hojas y corteza son ricas en taninos, empleándose para el curtido de pieles. En medicina se utilizaba para combatir las diarreas y como diurético.
Hábitat:
Es una especie típica de la cuenca mediterránea y de Europa occidental. En la Península Ibérica está presente por casi toda ella, pero especialmente en Extremadura, Castilla La Mancha y Andalucía. En la provincia de Jaén contamos con buenas formaciones de madroños, tanto en Sierra Morena, como en las cordilleras Béticas.
El madroño acompaña en el cortejo de plantas a los encinares y alcornocales. Gusta de buenos suelas y de un ambiente húmedo, colonizando cotas incluso por encima de los 1.000 m. de altitud.
Etimología:
El nombre de "arbutus" deriva del latín y es un diminutivo de arbor, que vendría a significar "pequeño arbolillo". Otros autores se inclinan por el término celta arbois, que significa áspero, en alusión a la aspereza de sus frutos; en cuanto al específico "unedo", podría proceder del latín edo, que significa comer y unus, como numeral, es decir, comer sólo uno para evitar la embriaguez.
Amenazas:
Nos encontramos ante una de las especies más nobles de nuestro bosque mediterráneo, y que junto al agracejo y al durillo formaron los bosques lauroides que antaño debieron extenderse por toda la cuenca mediterránea después de las últimas glaciaciones. Al igual que otras especies que acompañan a nuestros encinares, quejigares y alcornocales, una de las amenazas más importantes son la "limpieza de los montes" para el beneficio de las repoblaciones de pinos, que en muchas ocasiones supone la eliminación de madroños, con ello estamos eliminando el máximo estado de vegetación en la baja montaña.
¿Como conservarlos?
Evitar la corta de los madroños cuando se realicen tratamientos selvícolas y reducir el ganado.
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