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Nombre común: Madreselva
Nombre científico:
Lonicera splendida Boiss.
Familia: Caprifoliáceas



Bejuco o arbusto trepador de ramas serpenteantes, de color pardo a pardo grisáceo las más viejas, las del año suelen ser algo rojizas recubiertas de una cera blanco azulada.
Hojas simples, aovadas, opuestas (los últimos pares de las ramas están soldadas por la base, mientras el resto están sentadas al tallo y carecen de pecíolo), perennes, de color azulado- verdoso, con el margen liso o algo ondulado y vuelto hacia el envés.




Flores hermafroditas, grandes y muy vistosas; los pétalos forman un tubo largo y estrecho, de color rojizo, que se abre en el extremo en dos labios, el de abajo lo forma un solo pétalo y el de arriba los cuatro restantes soldados y son de color amarillo crema; están agrupadas en inflorescencias densas de hasta 30 flores, situadas al final de las ramas.

Frutos en baya globosa, del tamaño de un guisante, de color naranja fuerte al madurar, apelotonándose varios, formando un conglomerado muy visible; tienen bastante pulpa y varias semillas.
Es una de las especies vegetales más vistosas y bellas que pueblan nuestras sierras; sus tallos y hojas de un tono azulado, sus inflorescencias del tamaño de la palma de la mano de color amarillo crema y sus grupos de frutos naranja, sorprendieron al botánico Edmundo Boissier que la bautizó con el nombre de espléndida.

Floración: de Mayo hasta Julio


No se le conocen propiedades, ni parece que tenga; a pesar de ser una planta bellísima, es poco conocida y nunca se ha empleado en jardinería como ornamental, ya que no parece ser fácil su cultivo al tener requerimientos hídricos elevados y necesitar de un clima frío. Pero en su entorno natural es una especie importantísima, al suministrar gran cantidad de frutos en zonas de alta montaña donde los recursos son limitados, por lo que muchas especies de pájaros dependen del aporte alimenticio de las madreselvas.

Hábitat:

Al ser una especie endémica de las montañas del sur de España, sólo se encuentra en las cordilleras Béticas y parece que existe una población en la serranía de Cuenca. Coloniza los espinares y bosquetes caducifolios de alta montaña, en donde la veremos enredada en majuelos, cerecinos, arros e incluso sabinas; también sobrevive en el interior de enebros rastreros, por encima siempre de los 1.300 m. de altitud. En nuestra provincia sólo la encontrare-mos en las sierras de Cazorla, Segura, Las Villas y Mágina.

Etimología:

Su nombre genérico está dado en honor al botánico Adam Lonicer; el nombre específico alude a su belleza "splendida", del latín "splendidus" que significa magnífica, espléndida.

Amenazas:

La principal es la pérdida de los bosquetes caducifolios y espinosos de la alta montaña, así como la superpoblación de herbívoros; otro problema es, en época de floración, arrancar su flores como adorno, aunque esto no es una gran amenaza, ya que gran número de especies se desarrollan en zonas montañosas poco accesibles al público, pero no deja de ser uno de los comportamientos más deprimentes y bárbaros de que uno puede ser testigo y hacemos esta reflexión pues en ocasiones hemos visto ejemplares cercanos a caminos y carreteras con todas sus flores cortadas, privando a otras personas más sensibles de la observación de esta bella planta, por eso pedimos a los lectores que trasmitan este pensamiento: las flores son para verlas y no para adueñarse de ellas.

¿Como conservarlos?

Éstas pasarían por la protección por ley de la especie, desarrollar planes de conservación, reducir el ganado silvestre y doméstico, e intentar reproducirla en vivero. Aunque esto último sería innecesario aplicando las primeras medidas, ya que es una especie que fructifica bien y sus frutos son dispersados con éxito; sólo falta que la dejen crecer sin comérsela o arrancarla.

 

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