Floración: Abril a Junio.
Al ser una planta de gran belleza y de fácil hibridación con otras jaras, se cultiva como ornamental. Es ideal para plantar en sitios soleados, secos y calcáreos, pudiéndose utilizar en jardinería autóctona.
Sembrada en terrenos calizos, se le puede inocular trufa negra (Tuber nigrum), ya que se puede establecer una relación simbiótica entre el hongo y las raíces de la planta, obteniéndose trufas en tres años.
Hábitat:
Se distribuye por el Mediterráneo occidental, preferentemente sobre suelos calizos, representando
una "etapa de degradación" del encinar calcícola. Es frecuente en matorrales con estas condiciones y sobre todo en zonas de incendios frecuentes.
Etimología:
"Cistus" proviene del griego y significa caja, refiriéndose a su fruto; "albidus" significa blanquecino y alude al tono de las hojas debido a su pilosidad.
Amenazas:
La destrucción de los jarales fomenta la erosión de los suelos, ya que todas las especies de jaras cumplen un
importante papel a la hora de proteger el suelo.
¿Como conservarlo?
Respetar los jarales como medida para evitar la erosión y la desertización del suelo en un futuro. Pues
tras las jaras comenzarán a colonizar otras especies de árboles y arbustos.
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