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Nombre común: Clemátide, vidarra, muermera, vitalba
Nombre científico: Clematis vitalba L.
Familia: Ranunculáceas


Arbusto o liana trepadora, de tallos leñosos que se descortezan en tiras longitudinales, de color pardusco. Los tallos suelen aferrarse a cualquier arbusto o árbol, trepando entre sus ramas hasta llegar a la copa. Así, los ejemplares más viejos presentan portes muy grandes, si los árboles que le rodean lo son.
Hojas compuestas, con un número impar de foliolos (imparipinnadas), de color verde, opuestas y caducas.
Flores hermafroditas, con cuatro pétalos blancos y numerosos estambres muy visibles. Las flores, largamente pedunculadas, están agrupadas en una inflorescencia llamada cima.
Frutos secos, con un filamento plumoso que los hace muy llamativos.


Floración: De Mayo a Julio.

Conocida desde la antigüedad por la propiedad de sus hojas y tallos jóvenes de ser fuertemente irritantes y producir ampollas en la piel. De ahí el nombre, ya en desuso, de "hierba de los pordioseros", pues la empleaban para producirse llagas y dar lastima al mendigar. Es una planta muy tóxica y no se aconseja su uso de ninguna forma. Por su carácter trepador, en ocasiones, se ha empleado como ornamental en jardinería formando arcos.

Extendida por casi toda la Península Ibérica, faltando sólo en las zonas más áridas. Se cría en bosques algo frescos, en setos y muros que mantengan la humedad. Hacia el sur se hace escasa fuera de las zonas montañosas. En nuestra provincia la encontramos en las sierras y ocasionalmente allá donde quede algún seto o resto de arbolado.

Su nombre genérico "clematis" deriva del griego "klema", que significa sarmiento, haciendo alusión a sus tallos trepadores. El específico de "vitalba" es una palabra abreviada de "vitis" y "alba" que significa viña blanca, debido al color blanco de sus flores y su parecido como trepadora a la vid.

Al ser una especie típica de los bosques espesos en vegetación, las amenazas que se ciernan sobres esos bosques, serían las suyas; así pues, las talas abusivas, los tratamientos y limpiezas fuertes del sotobosque, le afectan de forma negativa. Afortunadamente es una especie que no presenta grandes amenazas.

No son necesarias medidas de conservación de una forma explícita. Protegiendo nuestros bosques, conservaremos a las vidarras sin darnos cuenta.

 

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