Inicio>Especiales>Flora de Jaén > ARCE
 
Nombre común: Arce
Nombre científico: Acer granatense Boiss.
Familia: Aceráceas


Árbol que puede llegar a los 20 m. de altura, de copa redondeada; ramas erectas, de color pardo rojizo de jóvenes y grises las de varios años; corteza del tronco lisa y gris que, en los ejemplares de edad, se torna rugosa, agrietada y pardo oscura.
Hojas simples, palmeadas, con cinco lóbulos, caducas, opuestas, de color verde, más claras por el envés, tornándose amarillas o naranjas en otoño, con pecíolos largos y de color granate.


Flores unisexuales y hermafroditas (a veces en la misma inflorescencia se encuentran los dos tipos), pequeñas, de color verde claro, tanto pétalos (que son muy pequeños) como sépalos, que suelen ser del mismo tamaño que los pétalos. Las flores tienen largos pedicelos y están agrupadas en inflorescencias colgantes tipo corimbo, en las partes finales de las ramas.

El fruto está formado por dos sámaras aladas contrapuestas, con alas alargadas y algo estrechadas en la base, formando un ángulo agudo.

Floración: De Abril a Mayo

La principal ha sido la madera, apreciada en carpintería y ebanistería. Ocasionalmente como ornamental se ha empleado en algún jardín. En nuestra zona no se le conocen usos, sólo su madera, ya que el empleo como ornamental apenas se hace, aún siendo una especie propia para tal fin, al ser un árbol esbelto, bonito, de buen sombraje y con espectaculares colores en otoño.

Hábitat:

Es una especie endémica del sureste español y norte de África. Debió ser más abundante en el pasado, formando parte del bosque caducifolio de la alta montaña Bética. En la actualidad lo encontramos salpicado por las montañas en las provincias del sureste de la Península Ibérica. En nuestra provincia lo veremos en las sierras Béticas, encontrándose el mayor número de ejemplares en las sierras de Segura y Cazorla. Coloniza los valles de alta montaña, las laderas donde se acumule suelo, los barrancos algo húmedos y las umbrías. Convive con vejigas, espinos y bajo pinos salgareños, entre 900 m. y llegando casi a los 2.000 m. de altitud.

Etimología:

El nombre genérico proviene de los romanos, con el que llamaban a estos árboles y significa duro, tenaz, en alusión a su madera; pero a su vez éstos parece que tomaron el nombre de la palabra celta "ac" que significa espina o punta, por haber utilizado la madera de los arces como puntas de flecha. El específico es posterior y alude al color granate que tienen los peciolos de las hojas.

Amenazas:

Debió ser un árbol cotizado por su madera en tiempos pasados, y a pesar de estar muy explotado ha llegado a nuestros días a modo de pequeñas manchas y de ejemplares solitarios. Su regeneración natural se ve casi imposibilitada por la acción de los herbívoros y porque sus dominios han sido, usurpados por extensos pinares, en los que hasta hace poco no se dejaba que creciera nada bajo ellos. Actualmente la presencia de un gran contingente de herbívoros constituye la principal amenaza para la supervivencia, en un futuro medio, del arce en nuestras sierras.

¿Como conservarlo?

Un buen plan de conservación sería el desarrollo de planes de recuperación y conservación, la reproducción en vivero y fomentar repoblaciones, así como proteger las zonas donde aún existan boquetes de forma natural, suprimiendo el ganado doméstico y cinegético mediante alambradas. Es una especie protegida por Ley en Andalucía, recogida en el Catálogo Andaluz de Especies de la Flora Silvestre Amenazada en la categoría de Vulnerable a la extinción.




copyright ecologika 2006