Árbol muy parecido a la encina y que podemos diferenciar de ella por 3 características: la corteza del alcornoque es el típico corcho que todo el mundo conoce y la encina no tiene; el nervio central de la hoja de la encina es recto y en el alcornoque algo sinuoso, y el borde de la cúpula del fruto es liso en la encina y con pinchos en el alcornoque.
Floración: Abril y Mayo de forma intensiva y muy difusa hasta el otoño.
El principal aprovechamiento es la obtención de corcho. El descorche comienza en junio y se realiza cada 7 u 8 años.
Su bellota puede ser empleada para alimentación del ganado.
Su corteza es más rica en taninos que la de la encina y fue muy utilizada para curtir cueros.
Produce buena leña, aunque se emplea menos que la encina.
Hábitat:
En principio su área de distribución en la Península Ibérica es la región mediterránea (igual que la encina), pero por sus "necesidades" ecológicas su área es más reducida: es silicícola, necesita una pluviometría mínima anual de 600 mm. y resiste poco el frío invernal, ya que no aguanta bien las heladas. Eso si, si se dan esas tres condiciones, los alcornocales se imponen a los encinares.
En Andalucía son más abundantes en la parte occidental. Hay ejemplares muy sobresalientes en el Parque Natural de Despeñaperros.
Etimología:
"Suber" en latín significa corcho, "quercus" proviene de la palabra celta "kaerquez" que significaba árbol bonito.
¿Sufren amenazas?
Si. Además de la corta de alcornocales, sobre todo en Andalucía occidental, la sequía de los años 1.993, 1.994 y 1.995 afectó, con defoliación, a bastantes ejemplares en nuestra provincia.
Como conservarlos:
Evitar la tala de cualquier ejemplar y mucho menos la reconversión de alcornocales a la agricultura.
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