Inicio>Especiales>Flora de Jaén > ABEDUL
 
Nombre común: Abedul
Nombre científico: Betula pendula Rothm. subsp. fontqueri (Rothm.) G. Moreno & Peinado
Familia: Betuláceas


Árbol que puede llegar a los 25 m. de altura, con copa piramidal algo irregular, ramas púrpuras oscuras, con sus extremos colgantes, tronco de corteza blanca, que se desprende circularmente en tiras.
Hojas alternas, caducas, enteras y romboidales, doblemente aserradas, de color verde y lampiñas.
Flores muy pequeñas, en amentos femeninos y masculinos, dispuestos en el mismo pie de planta (monoico); los masculinos están al final de los tallos, en grupos de dos o tres y los femeninos solitarios en las axilas de las hojas.
Frutos secos, con dos alas membranosas laterales.

Floración: De Abril a Mayo

En nuestra zona no se utiliza para nada, ni se le conocen usos anteriores; además su escasez le hace poco conocido, su leña es peor que la del chopo, por lo que tampoco se ha utilizado. En nuestras sierras hemos encontrado algunos ejemplares plantados al borde de una reguera ya en desuso, entre chopos y mimbres, posiblemente confundidos con los primeros por su parecido y plantados con ellos para la protección de los bordes.


Hábitat:

En las montañas del centro y del sureste peninsular. Coloniza las laderas umbrías y húmedas, los margenes de arroyos y cantiles rocosos donde rezuma agua, entre 1000 m. y 1600 m. de altitud. En nuestra provincia sólo se encuentra en las sierras del macizo prebético (que engloba el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas).

Etimología:

El nombre de "betula" se considera que proviene de la palabra celta "betu", con la que se nombraba esta especie. El genérico de "pendula" hace referencia a sus ramas colgantes.

Amenazas:

Las principales vienen determinadas por el escaso números de ejemplares existentes, no más de 30 árboles. Otros factores negativos de origen humano son la destrucción de los márgenes de arroyos, el cambio del régimen hídrico para aprovechamiento humano, el sobrepastoreo que impide su regeneración y los trabajos de cortas o aclareos en las zonas donde hay abedules. Otro factor negativo de carácter natural es la aridización del clima.

¿Como conservarlos?

Éstas pasarían por la reproducción de plantas en vivero, conjuntamente con el desarrollo de planes de conservación, la reducción de herbívoros y la protección de los hábitats en donde se encuentren los abedules. La protección por ley de la especie ya es una realidad en Andalucía, al encontrarse recogida en el Catálogo Andaluz de Especies de la Flora Silvestre Amenazada, en la categoría de especie "en peligro de extinción".

 

copyright ecologika 2006